Por Jesús García
En un compromiso vibrante que quedará grabado en la memoria del balompié nacional, el combinado venezolano de la categoría demostró un temple inquebrantable para superar por 3-2 a su simular africano. El encuentro, correspondiente a la segunda jornada del sector D, tuvo como escenario el prestigioso Mundial Femenino Sub-17 de la FIFA Marruecos 2026, donde las criollas supieron remar contra la corriente en repetidas ocasiones hasta conseguir una anotación antológica sobre el final.
Bajo la dirección táctica de Dayana Frías, el conjunto tricolor evidenció una enorme capacidad de reacción ante la adversidad, sobreponiéndose a marcadores adversos y a una situación límite en los instantes decisivos para amarrar un resultado que revitaliza sus aspiraciones en el torneo ecuménico.
Un arranque vertiginoso y de constante intercambio de golpes
Las acciones sobre el terreno de juego comenzaron con complicaciones tempranas para la escuadra sudamericana. Apenas corrían 4 minutos del pitazo inicial cuando la delantera Elizabeth Mofya aprovechó una desatención defensiva para adelantar al conjunto africano con el 0-1. No obstante, lejos de venirse abajo, la respuesta criolla no se hizo esperar.
Sobre el minuto 13, un trazo largo y preciso enviado por Dariana Medina encontró bien ubicada a Ariana Ojeda. La talentosa jugadora resolvió con categoría mediante una vaselina sutil que superó la estirada de la guardameta contraria, firmando de esta manera la paridad parcial y, simultáneamente, la primera diana histórica para el país en la presente edición de la Copa del Mundo.
El ritmo del cotejo se mantuvo intenso durante la primera mitad, pero el complemento deparó mayores emociones. Nuevamente, el combinado africano logró vulnerar el bloque defensivo nacional al minuto 54 gracias a una aparición certera de Grace Phiri, quien decretaba el 2-1 transitorio. Con la urgencia de buscar el empate, el banquillo venezolano movió sus piezas y encontró frutos rápidamente: al minuto 63, Orliany Durán sacó un potente disparo rasante desde media distancia que se internó junto al poste, estableciendo el 2-2 que encendía nuevamente la esperanza.

Desenlace dramático, improvisación bajo los tres palos y una chilena para la historia
El tramo final del enfrentamiento superó cualquier expectativa cinematográfica. Cuando el reloj marcaba los 90+3’, la guardameta titular vio la cartulina roja directa, dejando al equipo en una situación sumamente comprometida. Al no contar con más modificaciones disponibles para ocupar la portería, una jugadora de ofensiva debió colocarse los guantes para afrontar la prolongada adición con desventaja numérica sobre el césped.
Cuando el empate parecía definitivo y los corazones de la afición latían al límite, apareció la genialidad que dio vuelta al mundo. Alcanzado el minuto 100’ (90+10’), durante un cobro de esquina desesperado en busca del milagro, la atacante Andrea Suárez conectó un balón suelto en el área mediante una impecable ejecución de chilena. El esférico viajó directo al fondo de las mallas para sentenciar el definitivo 3-2, desatando la euforia total en la banca y el cuerpo técnico.
Gracias a este triunfo épico, la selección acumula sus primeras 3 unidades dentro del grupo D, consolidando sus opciones matemáticas de avanzar a la siguiente ronda del certamen internacional que se celebra en suelo africano.
