Escalada militar en el golfo Pérsico: Teherán responde a Washington con ataques en el estrecho de Ormuz
La tensión en Oriente Medio ha alcanzado un punto crítico después de que la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán intensificara su ofensiva en una de las rutas energéticas más importantes del planeta. Las operaciones militares responden directamente a las recientes acciones ejecutadas por las fuerzas norteamericanas en la región.
Ataques cruzados en el estrecho
El mando militar iraní confirmó el lanzamiento de una ofensiva contra tres buques vinculados a Estados Unidos y tres petroleros que transitaban por rutas consideradas no autorizadas. Además, un dron naval fue interceptado y destruido cuando intentaba acceder a zonas marítimas bajo protección de la república islámica.
Como respuesta a las acciones previas del Ejército norteamericano contra embarcaciones persas, la Fuerza Aeroespacial iraní empleó misiles balísticos para atacar de manera directa un portaviones y un destructor de la Armada de los Estados Unidos que operaban en las inmediaciones.
La postura oficial de Washington
A pesar de la intensidad de los proyectiles lanzados por Teherán, el Comando Central de EEUU (Centcom) emitió un comunicado oficial asegurando que un portaaviones y un destructor lanzamisiles «lograron esquivar con éxito múltiples ataques iraníes». Asimismo, las autoridades norteamericanas confirmaron que ningún miembro del personal militar resultó herido.
Paralelamente, el Ejército estadounidense confirmó el impacto sobre al menos tres petroleros iraníes situados en las proximidades de la estratégica isla de Jarg. Esta acción desató duras críticas por parte de la diplomacia de la república islámica.
Condena internacional y bloqueo estratégico
Desde el Ministerio de Exteriores de Irán se emitió una condena enérgica, calificando las agresiones contra mercantes en el golfo Pérsico y el mar de Omán como una clara violación de la Carta de Naciones Unidas y un auténtico «crimen de guerra».
Este nuevo episodio de hostilidades se enmarca en una espiral de violencia desatada tras los intensos bombardeos de Washington contra posiciones iraníes. Como principal medida de presión, Teherán mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz desde el pasado 28 de febrero, paralizando gran parte de las exportaciones de crudo y exigiendo autorizaciones obligatorias a cualquier buque que intente navegar por la zona.
