La relación entre México y Estados Unidos volvió a tensarse este 12 de mayo de 2026 después de nuevas declaraciones del gobierno estadounidense sobre la lucha contra los cárteles y el tráfico de drogas hacia territorio norteamericano.
El secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, reconoció la cooperación actual entre ambos países, pero advirtió que Washington espera mayores resultados contra los grupos criminales mexicanos. Sus palabras provocaron fuertes reacciones políticas en México.
La presidenta Claudia Sheinbaum respondió señalando que ninguna potencia extranjera puede intervenir directamente en asuntos internos mexicanos y defendió la soberanía nacional frente a las presiones de Washington.
Las tensiones crecieron todavía más tras reportes relacionados con presuntas operaciones encubiertas de agencias estadounidenses contra integrantes del narcotráfico en territorio mexicano. El tema ha generado preocupación dentro del gobierno federal.
De acuerdo con reportes difundidos internacionalmente, la CIA habría estado vinculada a una operación contra un operador del Cártel de Sinaloa en el Estado de México. La agencia estadounidense negó cualquier participación directa.
El gobierno mexicano reiteró que toda cooperación bilateral debe mantenerse dentro de los marcos legales y respetando la soberanía nacional. Omar García Harfuch aseguró que no existen pruebas de operaciones letales extranjeras autorizadas dentro del país.
En paralelo, continúan investigaciones y señalamientos relacionados con políticos mexicanos presuntamente vinculados al narcotráfico. El caso del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, permanece en el centro de la atención mediática.
La presión internacional sobre México ocurre en un contexto de fuerte combate al tráfico de fentanilo y metanfetaminas. Estados Unidos mantiene como prioridad frenar el flujo de drogas sintéticas hacia su territorio.
Analistas consideran que la relación bilateral atraviesa uno de sus momentos más delicados en materia de seguridad desde hace varios años. Las declaraciones de Donald Trump y funcionarios estadounidenses aumentan la tensión diplomática entre ambos gobiernos.
A pesar del ambiente político complicado, ambos países continúan cooperando en inteligencia, decomisos y vigilancia fronteriza, conscientes de que el narcotráfico sigue siendo un problema compartido para ambas naciones.