Europa se rebela contra el papel de comprador de armas de EEUU que le quiere atribuir Trump en la OTAN

Los ministros europeos de Defensa y Exteriores de los países europeos y de la OTAN se reúnen en Suecia en medio de tensiones por la salida de tropas de EEUU del continente y las críticas a la intención de la UE de dedicar su incremento de gasto militar a crear una industria europea de la defensa
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Con la tensión que ha provocado el anuncio de Donald Trump de la retirada de tropas de Alemania y la cancelación de la llegada de un contingente de soldados a Polonia, los ministros de Defensa y Exteriores de los países de la Unión Europea se reúnen con sus homólogos de la OTAN este jueves y viernes en Helsingborg (Suecia). Fuentes diplomáticas europeas admiten que la decisión de Trump no ha causado sorpresa, pero sí malestar ante la falta de información previa, ya que no facilita la organización de planes de contingencia. Los desplantes del presidente de EEUU van a tener su respuesta en el incremento de las inversiones en defensa que ha puesto en marcha el bloque europeo.
Desde varios países europeos se mantiene que si se pretende reforzar el pilar europeo de la OTAN, como defiende Estados Unidos, habrá que tener capacidad europea de defensa, lo que se tiene que reflejar en su industria. Los ejecutivos europeos plantean que, si desde la Administración Trump se reclama más responsabilidad a Europa por su seguridad, se tendrá que hacer algo más que comprar material militar a Estados Unidos.
El gasto en defensa de los 27 Estados miembros de la Unión Europea alcanzó la cifra récord de 381.000 millones de euros en 2025, con un incremento del 11% frente al año anterior. En la reunión de Suecia, se va a seguir evaluando la consecución de capacidades por parte de los países que forman la OTAN.
Fuentes diplomáticas europeas admiten que en el seno de la Alianza Atlántica hay un debate en curso sobre si es discriminatorio que el incremento de los presupuestos nacionales en defensa se gaste en empresas de la UE, dejando fuera a países como EEUU o Turquía. Ambos han mostrado abiertamente su queja ante las propuestas de varios países como Francia o España para que el grueso del gasto militar de la Unión recaiga en compañías europeas.
El “funambulismo” de Rutte
Mientras, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, trata de hacer “funambulismo” en su búsqueda de que Trump esté satisfecho con la Alianza Atlántica ante los vientos que se cuelan por la sede de Bruselas sobre el abandono de EEUU de la organización militar defensiva. Y todo ello, cuando el presidente de EEUU creó una crisis sin precedentes con su obsesión por anexionarse Groenlandia, ha atacado a los aliados de la OTAN por un gasto militar que considera insuficiente mientras deja a la UE toda la responsabilidad en la defensa de Ucrania o ha acusado a países europeos de abandono por no apoyar su ataque junto a Israel contra Irán.

Imagen de archivo del secretario general de la OTAN, Mark Rutte.
“Lo que Trump está haciendo ahora es más pernicioso y peligroso para Europa que una retirada total de Estados Unidos de la OTAN o una participación meramente pasiva en la alianza. Ambos escenarios, al menos, habrían tenido la ventaja de la claridad. En cambio, Trump ha transformado a la OTAN de un instrumento de disuasión frente a Rusia en un instrumento de coerción contra Europa”, explica Rym Momtaz, investigadora de Carnegie Europe.
En las cancillerías europeas hay un temor añadido ante las consecuencias sobre de la defensa europea que puede acarrear que Estados Unidos cierre el grifo en la venta de algunas armas, como los misiles Tomahawk que se tienen que desplegar en Alemania, o que se oponga a transferencias de tecnología militar que permita al bloque de la UE apuntalar su capacidad de disuasión frente a un potencial enemigo, como Rusia.
“Ventana de vulnerabilidad”
Un informe elaborado por un grupo de centros de pensamiento europeos (CEPS, RUSI, Clingendael e IEP) bajo el título ‘Más Europa en materia de defensa — tres vías‘ revela que si Estados Unidos abandonase la OTAN o si su gobierno decide bloquear la toma de decisiones y condicionar su apoyo (escenarios que el informe considera plausibles ante las declaraciones de la administración Trump), Europa se enfrentaría a una grave crisis de seguridad y tendría que asumir de inmediato la responsabilidad principal de su propia defensa.
La consecuencia inmediata, según el informe, sería la apertura de una “ventana de vulnerabilidad”. La retirada no coordinada de fuerzas estadounidenses sumada al retraso del rearme europeo crearía una oportunidad estratégica que Rusia podría aprovechar para poner a prueba la preparación militar de Europa hacia el año 2030 o incluso antes.
Por otro lado, se daría una exposición de brechas críticas prolongadas: los ejércitos europeos carecen de la escala, profundidad y preparación necesarias para sostener una guerra de alta intensidad. Se estima que Europa tardaría entre 10 y 12 años en reemplazar las capacidades militares que en la actualidad le provee Estados Unidos. Sin el respaldo estadounidense, los europeos desprotegidos en áreas como disuasión nuclear, inteligencia y vigilancia, logística de transporte, misiles de precisión y sistemas de defensa antiaérea, recalca el informe de los think tanks.
En este sentido, fuentes diplomáticas apuntan el papel que ha adoptado Alemania en el terreno militar, desarrollando una industria que lo está convirtiendo en “un gigante en construcción”. Hay proyectos como los misiles Patriots, con transferencia tecnológica de Estados Unidos, en los que participan Alemania, España, Países Bajos y Rumanía, o los misiles Taurus, en los que colaboran Suecia, Alemania y España, que pueden permitir a Europa cubrir vacíos de capacidades que hasta el momento llenaba EEUU.
Con este panorama, vuelve a resonar la creación de un Ejército europeo, que España ha defendido. Fuentes diplomáticas apuntan que la idea que se está planteando es la creación de una estructura similar a la que ya tiene la OTAN: un centro de control y mando de los 32 ejércitos de los países que forman la Alianza Atlántica. En el caso europeo, habría 27 fuerzas armadas que se organizarían bajo un sistema de mando y control, lo cual no sería incompatible ni iría en detrimento de la OTAN.