Una protesta en busca de respuestas
Grupos de familiares de 39 pescadores ecuatorianos se congregaron para exigir información urgente sobre el paradero de los tripulantes de dos embarcaciones que fueron interceptadas en aguas internacionales por elementos de las fuerzas armadas de Estados Unidos. Durante estas acciones tácticas, las naves involucradas terminaron siendo hundidas.
La protesta social se concentró de manera pacífica frente a las instalaciones de la Capitanía del Puerto de Manta, donde los allegados de los marineros reclamaron explicaciones claras a las instituciones gubernamentales. Como medida de presión para ser escuchados por las autoridades competentes, decenas de ciudadanos realizaron un bloqueo temporal en una vialidad cercana.
Tripulaciones afectadas y detalles de las naves
Los reportes de los manifestantes especificaron que la incertidumbre afecta directamente a los seres queridos de 17 pescadores del barco “Conquista 2”, el cual fue interceptado y destruido un día antes de la segunda intervención, así como a otros 22 tripulantes de la embarcación “OM2”, que corrió con la misma suerte en altamar.
Hasta el momento, la falta de comunicación oficial mantiene a las familias en un estado de profunda preocupación, ya que demandan conocer con precisión dónde se encuentran los pescadores y bajo qué condiciones permanecen. La administración estadounidense no ha divulgado de forma pública un reporte detallado que especifique el número exacto de personas trasladadas tras el operativo.
Postura de las autoridades y contexto regional
Por su parte, la justificación oficial provino del Comando Sur, cuyos reportes señalaban que las embarcaciones operaban presuntamente vinculadas a redes de narcotráfico y mantenían lazos con la organización criminal ecuatoriana conocida como Los Choneros.
Según la versión militar, una de las naves fue abordada, sometida a revisión y desalojada por completo antes de proceder a su hundimiento, bajo el argumento de que los individuos localizados a bordo serían repatriados o entregados a las autoridades de Ecuador. No obstante, persisten las críticas por la opacidad en torno a las pruebas que respaldan tales acusaciones.
Este episodio se desarrolla en un escenario marcado por el incremento de operaciones militares de Estados Unidos contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico tanto en el mar Caribe como en el Pacífico oriental. Estas tácticas han provocado crecientes cuestionamientos jurídicos y sociales debido a la escasez de transparencia sobre el destino de los detenidos y los protocolos aplicados.
