Falta de quórum paraliza los trabajos legislativos en el Congreso estatal durante la sesión ordinaria
La actividad en el Poder Legislativo sufrió un freno repentino este día, luego de que las autoridades del Pleno se vieran obligadas a suspender temporalmente las actividades parlamentarias. La escasez de asistencia impidió dar continuidad a la agenda programada, evidenciando una vez más los problemas de puntualidad y compromiso entre los representantes populares.
Un arranque accidentado por la ausencia de legisladores
De acuerdo con el protocolo establecido, el órgano directivo procedió al pase de lista reglamentario para verificar la presencia de los congresistas. Sin embargo, el resultado numérico arrojó un escenario desfavorable para el desarrollo de la asamblea, ya que solo se contabilizaron 15 legisladores presentes de un total de 31 escaños que conforman la conformación actual de la Cámara.
La normativa interna establece de manera estricta que se necesita una concurrencia mínima de 19 diputados para poder deliberar y votar cualquier asunto de interés público. Al no cumplirse con este requisito fundamental, la presidencia de la Mesa Directiva determinó pausar los procedimientos e implementar una prórroga con la esperanza de que el resto de los convocados arribara al recinto oficial.
Ausencias notables de las principales fuerzas políticas
El vaciamiento del salón de plenos afectó de manera transversal a los distintos grupos parlamentarios representados. Entre los faltistas que detonaron la medida se registró la ausencia del coordinador de la bancada de Morena, Cuauhtémoc Estrada, además de múltiples correligionarios suyos y legisladores pertenecientes al Partido Acción Nacional (PAN).
La inasistencia coordinada o dispersa de los bloques mayoritarios dejó al descubierto la imposibilidad de avanzar en temas cruciales. Con las curules prácticamente desiertas, la jornada inaugural se convirtió en una larga espera dentro del salón de sesiones, obligando a congelar los debates que ya estaban listos para su análisis en tribuna.
Repercusiones en la agenda pública
Ante esta situación, el reloj legislativo se detuvo antes de que se pudiera desahogar el primer punto del orden del día. La pausa decretada funcionó como un recordatorio de las dificultades recurrentes para garantizar la presencia de los políticos en las fechas y horas previamente acordadas.
Mientras transcurrían los minutos del tiempo concedido, los coordinadores de las fracciones comenzaron gestiones internas para convocar a los faltistas. El objetivo principal era alcanzar el número legal indispensable para reabrir la asamblea y evitar que la jornada completa se declarara perdida debido al ausentismo parlamentario.
