El ascenso de una alternativa militarista
El panorama político de Israel sitúa a Gadi Eisenkot como la principal figura opositora capaz de disputar el poder a Benjamín Netanyahu. Designado oficialmente por el presidente Isaac Herzog para intentar armar un nuevo Ejecutivo tras los comicios, este exteniente general de 66 años concentra los apoyos del bloque anti-Netanyahu, aunque su llegada al gobierno no cuenta con garantías definitivas debido a la complejidad de las alianzas parlamentarias.
Con una breve trayectoria civil tras fundar la formación Yashar! en 2025 y acceder al Parlamento en 2022, la tarjeta de presentación de Eisenkot se sustenta en su larga carrera militar. Ejerció como jefe del Estado Mayor de la Defensa entre 2015 y 2019, un periodo marcado por la represión de las protestas en la frontera de Gaza durante la Gran Marcha del Retorno.
La doctrina Dahiye y el gabinete de guerra
El exgeneral es reconocido como uno de los principales impulsores de la llamada doctrina Dahiye, que aboga por una respuesta militar desproporcionada ante cualquier agresión. “Lo que ocurrió en el barrio de Dahiye, en Beirut, en 2006, ocurrirá en cada pueblo desde el que se dispare contra Israel”, señaló en el pasado, al recalcar que se emplea una fuerza destructiva masiva bajo la premisa de considerar dichos enclaves como bases militares.
Asimismo, su perfil de seguridad incluye su paso por el gabinete de crisis constituido tras los atentados de Hamás del 7 de octubre de 2023. Aunque abandonó este órgano en junio de 2024, participó de la toma de decisiones iniciales de la ofensiva en la Franja. Su lista electoral incorpora a otros veteranos de seguridad, como exmandos del Shin Bet, buscando captar el voto derechista bajo una estética formalmente centrista pero ideológicamente conservadora.
Propuestas clave y rechazo a los dos Estados
En materia territorial, su postura no difiere sustancialmente de la de su principal rival en lo relativo a la defensa. Se opone de forma tajante a la creación de un Estado palestino independiente, al tiempo que califica como un desastre una posible anexión formal de Cisjordania y Gaza por la magnitud demográfica que implicaría para el país.
Entre sus promesas más destacadas figura la creación de una comisión oficial para investigar las fallas de seguridad del 7 de octubre, un punto de fricción directa con Netanyahu. Además, impulsa una normativa para eliminar las exenciones militares de los judíos ultraortodoxos, exigiendo que toda la ciudadanía comparta el esfuerzo bélico obligatorio en las Fuerzas Armadas.
Cercanía personal frente al desgaste de Netanyahu
El trasfondo familiar de Eisenkot ha resonado profundamente en la sociedad israelí, marcada por la movilización general desde 2023. El candidato sufrió la pérdida de uno de sus hijos y de dos sobrinos en combate en la Franja, un contraste directo con la situación de los círculos familiares del actual primer ministro. Esta vivencia personal refuerza su conexión con una ciudadanía cansada de los privilegios tradicionales de la clase política.
Proveniente de una familia modesta de origen mizrají originaria de Marruecos, su estilo cercano contrasta con la percepción de distanciamiento que gran parte del electorado atribuye a su contrincante. Con el lema de devolver el rumbo recto a la nación, Eisenkot encabeza una apuesta donde la disciplina castrense y la promesa de regeneración institucional definen toda su estrategia de poder.
