Gobierno de cínicos y masacres sin freno
Los mataron a todos porque en amplias regiones del país se debe pagar por un derecho natural, como el derecho de vivir.
Sí, si usted quiere vivir en el México de hoy y si ve en las sierras de Puebla, de Guerrero y de Oaxaca –entre muchas otras regiones de México–, debe pagar una cuota –llamada pagar el piso–, para poder vivir.
Y el mejor ejemplo de esa atrocidad la vimos el pasado domingo, en Puebla, en donde toda una familia de más de una decena de integrantes —incluido un bebé de meses de nacido–, fueron masacrados por negarse al pago del “cobro de piso” por vivir.
Sí, solo falta que mañana los cínicos del partido oficial Morena, también solapen a los criminales que cobran hasta por respirar.
Sí, sin duda vivimos una realidad que ratifica lo que aquí se dijo hasta el cansancio durante la última década; dije que, de llegar al poder, el partido Morena sería una dictadura demencial.
Pero también se trata de una realidad que se negaron a ver y a escuchar millones de mexicanos que hoy se llaman a sorpresa; que hoy se asustan por lo que están viviendo, cuando la realidad es que siempre estuvo a los ojos de todos que, López Obrador y su cártel criminal, motejado como el Partido Morena, eran un peligro para México.
Y sólo basta recordar que, cuando era candidato presidencial, el Obrador prometió –en plazas y pueblos de todo el país–, que en México “se acabarían las masacres”.
Sí, una promesa imposible de cumplir, porque las bandas criminales de todo México eran las mismas que financiaron el nacimiento, los votos y el despegue del Partido Morena, en todo México.
Pero a pesar de que supuesto “fin de las masacres” no era más que un discurso “engaña-bobos”, muchos idiotas creyeron en las promesas idílicas de uno de los presidentes más nefastos de la historia; el más mentiroso, el más ladrón y el más saqueador.
Y la mejor prueba de que Obrador no era más que un fanático mentiroso, ladrón y saqueador, es que en su gestión se cometieron el mayor número de crímenes, de secuestros y de masacre en la historia de la violencia en México.
Masacres que no sólo obedecieron a venganzas, a “crímenes ejemplares”, sino al demencial “cobro de piso” por vivir. Sí, un impuesto que los grupos criminales exigieron a las comunidades de buena parte del país, si es que esos mexicanos sólo querían vivir en libertad.
Sí, porque sin duda que “la libertad cuesta”, pero lo que pocos saben es que en el México de la 4-T, ese costo se traduce en pagos mensuales a los grupos criminales que dominan regiones completas de México y que son dueños de las vidas de millones de mexicanos que no solo son masacrados, sino expulsados de sus comunidades, en éxodos que debieran avergonzar a todo México y a todos los mexicanos.
Y es que, por increíble que parezca y por insólito que resulte, en el México de la “4-T” se debe pagar por vivir.
Sí, y sólo falta que también cobren por respirar y por caminar.
Pero vamos a la puntualidad. Una “masacre” se define, según la Real Academia de la Lengua, “como la matanza de personas, por lo general indefensas, producida por el ataque armado, con la finalidad de alcanzar el exterminio de una comunidad”. (FIN DE LA CITA)
Pero lo verdaderamente grave es que a pesar de la amenaza que significan el exterminio y las masacres de mexicanos indefensos, los gobiernos de Morena en todo el país siguen impunes, como si nada, y robando a manos llenas.
Y por eso volvemos a las preguntas fundamentales.
¿Quién será capaz de poner fin a los gobiernos de cínicos, a los políticos ladrones y a esa sociedad de farsantes del partido Morena?
¿Quién entenderá que la sociedad mexicana y sobre todo la clase política mexicana, viven uno de sus peores momentos de cinismo y de pulsión criminal?
¿Lo dudan?
Al tiempo.