Impacto del síndrome cardiometabólico: colesterol alto y diabetes ponen en jaque a la salud en México
Entre la población mexicana, las alteraciones en los niveles de colesterol elevado, los problemas de glucosa fuera de control y la hipertensión arterial rara vez se manifiestan de manera aislada. Por el contrario, suelen combinarse dentro de un mismo paciente para configurar lo que la medicina define como síndrome cardiometabólico, un peligro latente que incrementa drásticamente las probabilidades de sufrir un infarto, insuficiencia renal o un evento cerebrovascular.
De acuerdo con las cifras oficiales de las Estadísticas de Defunciones Registradas 2024 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), los padecimientos del corazón se consolidaron como la principal causa de mortalidad en el país, contabilizando 192 mil 518 decesos. A este rubro le siguió de cerca la diabetes mellitus, responsable de 112 mil 577 muertes, lo que significa que ambos problemas agrupan poco más de una tercera parte de la totalidad de fallecimientos anuales en territorio nacional.
Estrategias clave frente a la crisis sanitaria
Ante este panorama adverso, el director de Asuntos Médicos de TEVA México, Álvaro Gómez, enfatizó que la prevención, la detección a tiempo y el estricto apego al tratamiento médico continúan siendo los tres ejes fundamentales para transformar la realidad del riesgo cardiometabólico en la nación.
Para lograrlo, resulta indispensable adoptar estilos de vida saludables, lo que incluye una práctica constante de actividad física, una nutrición balanceada y la supresión del tabaco y el consumo excesivo de alcohol. Paralelamente, es vital realizarse chequeos médicos periódicos para medir los niveles de colesterol, glucosa y presión arterial, incluso en ausencia de síntomas evidentes, bajo la supervisión directa de un especialista capacitado para dictaminar un diagnóstico certero y un plan terapéutico individualizado.
Como parte de su respuesta a esta problemática, TEVA Pharma México fortalece su división cardiometabólica con el propósito de robustecer el abanico terapéutico dirigido al cuerpo médico, facilitando así el manejo simultáneo de los lípidos y la glucemia para cumplir con la meta clínica de disminuir el riesgo cardiovascular global.
La compañía sostiene que factores como la calidad, la accesibilidad económica y la comodidad en la administración de los medicamentos son determinantes para garantizar que los enfermos cumplan con sus indicaciones médicas y consigan una estabilización clínica real a largo plazo.
Compromiso con el acceso a tratamientos accesibles
“En TEVA México reunimos a las moléculas de referencia que han sido punta de lanza en el manejo de los padecimientos cardio renal metabólico en un solo portafolio. Comprometidos con el nuevo modelo de atención integral para prevenir, atender y tratar las enfermedades crónicas que más afectan a la población, continuamos incorporando nuevos lanzamientos que contribuyen a prevenir complicaciones, al mismo tiempo contribuimos al acceso de medicamentos asequibles para los pacientes mexicanos”, afirmó Álvaro Gómez.
Datos emitidos por la Ensanut 2022 indican que la prevalencia de hipercolesterolemia en adultos mexicanos se sitúa en el 18%. No obstante, las estadísticas de tamizaje para este y otros padecimientos crónicos son alarmantemente bajas, abarcando a menos del 15% de los habitantes. Diversas investigaciones académicas calculan que aproximadamente el 85.9% de los individuos con hipercolesterolemia ignora su diagnóstico, debido a que se trata de una condición silenciosa que deteriora de forma progresiva las arterias y órganos vitales con el paso de los años.
Detrás de estas estadísticas prevalece una sólida evidencia clínica: la hipercolesterolemia, la diabetes tipo 2 y la hipertensión comparten factores desencadenantes y suelen manifestarse de forma simultánea en los pacientes. Al presentarse de manera conjunta, el peligro cardiovascular no se acumula, sino que se multiplica. Por esta razón, las guías médicas internacionales coinciden en que la atención de estas enfermedades no debe abordarse de manera fragmentada, sino mediante una estrategia integral que regule los lípidos, el azúcar en sangre y la presión arterial al mismo tiempo.
