Un golpe estratégico con implicaciones políticas
El reciente operativo encabezado por el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, derivó en la captura de Iván Cazarín, conocido operativamente como El Tanque, quien fue interceptado el pasado lunes en el municipio jalisciense de Zapopan. Durante su mensaje oficial, las autoridades federales expusieron de manera escueta la importancia del detenido dentro de la estructura del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), minimizando inicialmente un historial criminal que incluye actos de alta violencia contra las fuerzas armadas mexicanas.
Entre los antecedentes más graves atribuidos a este operador figura el derribamiento de un helicóptero Blackhawk en el año 2015 mediante el uso de un misil tierra-aire, agresión en la cual perdieron la vida nueve militares y una elemento de la policía federal que participaban en la persecución del máximo líder de la organización criminal, Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho. Asimismo, las autoridades mencionaron de forma discreta su participación en el robo masivo de hidrocarburos, una actividad ilícita que ha servido como motor financiero para la expansión territorial de la agrupación delictiva.
Expansión territorial y control en el sureste
Lejos de ser un operador menor, El Tanque consolidó su posición como uno de los mandos más influyentes y temidos en el sureste de la República mexicana. Su zona de influencia abarcaba desde el estado de Veracruz hasta Chiapas, coordinando la penetración de la organización hacia la frontera con Guatemala. Informes de inteligencia señalan que esta expansión se vio facilitada por complicidades regionales y alianzas con figuras políticas locales, lo que permitió desplazar gradualmente la presencia histórica de la facción vinculada a Joaquín El Chapo Guzmán.
Mediante el liderazgo de Cazarín, el cártel de las cuatro letras logró apoderarse por completo de la plaza en Tabasco, adueñarse de vastas zonas en Chiapas e incursionar estratégicamente en Oaxaca, donde se documentó la cooptación de estructuras municipales y funcionarios gubernamentales en localidades como Juchitán. En territorio tabasqueño, la organización absorbió al grupo conocido como La Barredora, un brazo armado local que funcionó como punta de lanza para intensificar delitos de alto impacto como la extorsión, el tráfico de sustancias ilícitas, la privación ilegal de la libertad y el lavado de dinero.
Sanciones internacionales y omisiones del pasado
El perfil delictivo de El Tanque ya había encendido las alertas en el ámbito internacional. En septiembre de 2024, durante la administración de Joe Biden, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos impuso sanciones a nueve personas y 26 empresas mexicanas vinculadas a una red transnacional de contrabando de combustible, en la cual Cazarín fungía como pieza central. Parte de los señalamientos emitidos en su momento por Washington coinciden con los delitos presentados por el gabinete de seguridad mexicano tras su captura en Zapopan.
Durante la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador, diversos reportes e investigaciones financieras elaboradas en coordinación con agencias extranjeras como la DEA fueron ignorados sistemáticamente. Diversas indagatorias federales en el extranjero han apuntado hacia posibles redes de protección institucional que beneficiaron a operadores clave de La Barredora, incluyendo a su fundador Hernán Bermúdez Requena, actualmente recluido en el penal federal de máxima seguridad de El Altiplano.
Negocios ilícitos y conexiones con el poder político
Investigaciones periodísticas y registros de intervenciones telefónicas han vinculado las actividades delictivas de esta red con proyectos prioritarios de infraestructura federal y con círculos cercanos a la administración pasada. Las redes de complicidad y el flujo de recursos generados por el huachicol no solo fortalecieron las finanzas del CJNG, sino que también ampliaron su capacidad operativa para el trasiego de fentanilo hacia mercados internacionales. La captura de este mando criminal representa un elemento de alta sensibilidad política que podría incidir en el panorama de seguridad y en las investigaciones bilaterales entre México y Estados Unidos.
