La valenciana: historia de la emblemática cantina chilanga que transformó el molcajete en un platillo imperdible
El universo de las cantinas tradicionales en la capital mexicana guarda joyas que han sabido reinventarse con el paso de las décadas sin perder su esencia. Entre estos recintos históricos destaca un establecimiento que comenzó su andadura a principios del siglo pasado y que hoy en día se mantiene como un punto de referencia indispensable para quienes buscan buena comida, bebidas tradicionales y un ambiente festivo muy arraigado en la cultura urbana.
Un siglo de historia en el corazón de la Ciudad de México
Los registros de este tradicional espacio sitúan su apertura en el año 1911 en las inmediaciones del Centro Histórico, específicamente en la zona donde actualmente se erige el Teatro Hidalgo. En sus primeros años, el local operaba como un comercio mixto de abarrotes que ofrecía servicio de copas a sus clientes, para poco a poco consolidarse como un establecimiento de bebidas con solera. Hacia el año 1968, el negocio emprendió un traslado definitivo hacia su dirección actual en la colonia Narvarte, consolidándose además como uno de los espacios pioneros en abrir sus puertas de manera inclusiva al público femenino.
Hoy en día, la experiencia que ofrece este amplio recinto rebasa por mucho la simple oferta de coctelería o espirituosos. Con una arquitectura interior caracterizada por techos altos y paredes decoradas con fotografías taurinas y azulejos ornamentales que recuerdan a los comedores tradicionales del sur de Europa, el lugar se ha convertido en un centro de entretenimiento integral. Cuenta con una pista de baile donde la música en vivo ameniza las tardes con repertorios que van desde el mariachi hasta la cumbia, sin olvidar las concurridas dinámicas de karaoke que se organizan cada semana.
El origen del molcajete como platillo y la oferta gastronómica
Más allá de la atmósfera festiva, la propuesta culinaria ocupa un lugar protagónico. De acuerdo con testimonios de la gerencia a cargo de Silvia Montalvo, fue aquí donde nacieron los famosos molcajetes como platillo para compartir. Esta preparación insignia puede solicitarse en versiones de mar o tierra, integrando carnes y mariscos cocinados al carbón, presentados sobre la tradicional piedra caliente y acompañados de nopales asados, cebollitas cambray, guacamole y chicharrón.
Para aquellos visitantes que prefieren una experiencia de picoteo durante los días hábiles, la casa implementa una dinámica de botana de cuatro tiempos condicionada a un consumo mínimo en bebidas fijado en $320. En el apartado de coctelería tradicional, los más audaces pueden solicitar la clásica preparación conocida como piedra, elaborada a base de tequila, anís y fernet servida en copa de cognac. Como broche de oro para el postre, la carta incluye opciones destacadas como el suculento pay de higo y la tarta vasca.
De la vida real a la pantalla chica
La relevancia cultural de este establecimiento ha trascendido las fronteras de la cotidianidad urbana para instalarse en la cultura pop. Los seguidores de la exitosa producción televisiva Soy tu fan reconocerán las instalaciones gracias a una secuencia memorable de su primera temporada. En dicha trama, la protagonista Charly, encarnada por la actriz Ana Claudia Talancón, comparte mesa con sus amistades cuando su expareja Julián, interpretado por Osvaldo Benavides, intenta llamar su atención enviándole un trago de cognac con refresco de cola.
La tensión de la escena culmina cuando el personaje femenino rechaza la bebida a través del mesero y confronta al responsable con una frase que ya forma parte de la memoria colectiva de la televisión nacional:
“¡Tú sabes que La Valenciana es mía!”
Lejos de la ficción dramática, en el mundo real este recinto pertenece a cualquier comensal dispuesto a disfrutar de una comida memorable, un brindis entre seres queridos y la energía vibrante de la música en directo, consolidándose como un plan insustituible en la agenda de la capital.
