La victoria de Abdul El-Sayed demuestra que el gran lobby proisraelí de EEUU ya no es intocable

Hasta ahora, cargar contra AIPAC era un suicidio político, pero la victoria de El-Sayed en Michigan y de otros progresistas en este ciclo de primarias del Partido Demócrata apuntan a que el poder absoluto del millonario grupo de presión se está resquebrajando
La victoria de Abdul El-Sayed ofrece a los demócratas la fórmula para derrotar al trumpismo
Durante años, cargar abiertamente contra el Comité de Asuntos Públicos Estadounidense-Israelí (AIPAC) era prácticamente un suicidio político. Tanto demócratas como republicanos habían recibido dinero del mayor lobby proisraelí que, en las últimas décadas, también se ha convertido en un gigante capaz de aupar o derrocar a candidatos de ambos partidos.
En las elecciones presidenciales de 2024 fue uno de los principales motivos por el que los demócratas evitaron poner la guerra de Gaza en el centro del debate. Pero el nuevo ciclo electoral de este año está demostrando que AIPAC ya no es intocable.
La victoria del candidato demócrata progresista Abdul El-Sayed en Michigan es la última constatación de que el muro de contención construido por el grupo de presión proisraelí empieza a resquebrajarse, especialmente dentro del Partido Demócrata. AIPAC hizo la mayor inversión de su historia, al menos 32 millones de dólares, según el New York Times, en una sola contienda electoral para intentar hundir al candidato de 41 años, médico y musulmán, y fracasó. El miércoles por la mañana, después de un ajustado recuento, el hijo de inmigrantes egipcios se imponía a la candidata Haley Stevens, quien había sido respaldada por el grupo proisraelí y el establishment demócrata.
Michigan es el último gran revés que sufre AIPAC, posiblemente el más humillante por la ingente cantidad de dinero gastada en anuncios contra El-Sayed y a favor de Stevens, sin obtener el resultado deseado. Pero no es la única carrera donde el lobby proisraelí ha constatado que, poco a poco, está perdiendo su poder e, incluso, los candidatos a los que bendice, acaban perdiendo. En las elecciones a la alcaldía de Nueva York el año pasado, el socialista Zohran Mamdani ya abrió camino, tras convertir la crítica al genocidio israelí en Gaza y el rechazo al AIPAC en una de sus mayores bazas políticas.
De Nueva York a Illinois
En las primarias de Nueva York, los candidatos socialistas respaldados por los Socialistas Democráticos de América (DSA) también lograron ganar con la misma estrategia. En Colorado, Melat Kiros –respaldada por DSA– desbancó a la veterana Diana DeGette, quien también contaba con la financiación de AIPAC. La organización proisraelí había donado indirectamente más de un millón de dólares a DeGette con el fin de silenciar las críticas de Kiros al Estado hebreo.
En marzo, durante el ciclo de primarias de Illinois, este giro anti-AIPAC ya se hacía evidente. Nunca antes el grupo de presión había estado tan el centro del debate político. En la contienda, los grupos vinculados a AIPAC gastaron aproximadamente 20 millones de dólares en cuatro contiendas para colocar a sus candidatos en la Cámara de Representantes, ganando dos y perdiendo las otras dos.
El lobby proisraelí tuvo que disimular parte de sus gastos a través de nuevas plataformas de financiación de campañas (llamadas super PAC) que creó con nombres inocuos y sin relación entre sí, como por ejemplo, Elect Chicago Women y Chicago Progressive Partnership. No fue hasta que ya se supieron los resultados en Illinois que el grupo reveló su participación a través de esas nuevas organizaciones.
Algo muy distinto de lo que se vivió en el ciclo de 2024, cuando AIPAC iba con la cara descubierta, consciente de su fuerza. Fue así como sacó del Congreso a dos miembros de la Squad, la bancada más izquierdista de la familia demócrata.
Cori Bush fue uno de los nombres de la Squad que AIPAC tachó de su lista en 2024. La representante de St. Louis fue de las primeras demócratas en denunciar el genocidio palestino en el Congreso, algo que la puso en el punto de mira del lobby proisraelí. En el nuevo ciclo de primarias este año, Bush volvió a presentarse aprovechando el contexto favorable.
Sin embargo, ha resultado ser la excepción en medio de una tendencia clara en contra del AIPAC y del aparato del Partido Demócrata: volvió a ser derrotada por el demócrata Wesley Bell, quien contaba tanto con el dinero del grupo de presión como con el apoyo de la cúpula del partido.
Cambio de tendencia entre los estadounidenses
A medida que pasa el tiempo, cada vez queda más probado que la guerra de Gaza fue clave en la derrota electoral de Kamala Harris frente a Donald Trump en 2024. La pérdida de peso de AIPAC se debe al cambio de percepción que tienen los estadounidenses del conflicto en Palestina y su principal aliado en la región, Israel. Al mismo tiempo que ha aumentado la cifra de palestinos muertos por los ataques israelíes –más de 73.000 desde octubre de 2023–, la solidaridad con Gaza ha ido creciendo en detrimento de la simpatía hacia Tel Aviv.
Una encuesta publicada por Gallup a principios de año, señalaba que, por primera vez desde principios del siglo XXI, los estadounidenses sienten más simpatía por los palestinos que por los israelíes: un 41% frente a un 36%. Hasta el año pasado, la tendencia era a la inversa. El think tank Brookings ya señalaba a finales de 2025 que el apoyo a Israel había ido decreciendo entre los demócratas y votantes jóvenes. De hecho, a pesar de que Israel continúa teniendo el respaldo de los seguidores de Donald Trump, las bases más jóvenes no piensan lo mismo.
En gran parte, el deterioro de la imagen de Israel ante los jóvenes trumpistas no es una cuestión de defensa de los derechos humanos o rechazo al genocidio palestino, sino de su apuesta por el “America First” (ideario que exige gastar los recursos del país en el país y no involucrarse en conflictos exteriores), a lo que se suma la influencia de los grupúsculos neonazis.
Antes de ser asesinado, el influencer de extrema derecha Charlie Kirk (muy popular entre las juventudes trumpistas) había hecho notar ya este cambio de visión entre sus seguidores.
El cuestionamiento del apoyo a Israel no solo está erosionando la influencia del AIPAC, sino que también ha roto el consenso bipartidista en torno al envío de armas a Tel Aviv. Recientemente, más de 100 demócratas votaron en contra de seguir prestando ayuda militar a Israel. Aunque la propuesta no prosperó debido al bloqueo republicano, algo así hubiera sido impensable hace tan solo dos años.
