El fin de una era en Naciones Unidas
Durante su intervención final al frente de la secretaría general de la ONU, António Guterres pronunció un firme alegato en defensa de los principios fundacionales del organismo multilateral. Ante la Asamblea General, el diplomatico advirtió que las fracturas de nuestro mundo se están agrandando, y las grietas se han convertido en abismos, marcando el cierre de una década marcada por tensiones geopolíticas crecientes.
Guterres repasó los retrocesos globales observados en los últimos diez años, periodo en el cual se han prolongado conflictos armados de extrema crueldad. Asimismo, denunció que la población civil se ha convertido en blanco sistemático, mientras que el derecho internacional es ignorado de manera constante por diversas naciones y actores con poder.
La redefinición del poder global
El secretario general explicó que la redistribución de la influencia mundial se manifiesta en tres niveles fundamentales. El primero ocurre entre los Estados mediante la aparición de nuevos polos económicos y tecnológicos; el segundo refleja una transferencia hacia empresas privadas; y el tercero muestra cómo la humanidad cede soberanía ante máquinas autónomas.
Frente a este escenario, abogó por dejar atrás la fragmentación y avanzar hacia una multipolaridad interconectada. Según su perspectiva, el poderío militar no basta por sí solo para consolidar la paz, por lo que resulta indispensable revitalizar los mecanismos de cooperación internacional basados en normas comunes.
Conflictos abiertos y crisis humanitarias
En el plano regional, Guterres dirigió duras críticas hacia la situación en Oriente Próximo, donde los denominados altos el fuego se reducen a un escaso menos fuego que deja a los civiles desprotegidos. Recordó que han transcurrido casi tres años desde los atentados de Hamás y condenó la subsiguiente ofensiva militar israelí en Gaza.
Respecto a Europa del Este, señaló que la invasión total perpetrada por Rusia constituye una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas. Los constantes bombardeos contra infraestructuras civiles y energ&uticas ponen en peligro no solo a Ucrania, sino también las cadenas de suministro alimentario a escala internacional.
Demandas urgentes de reforma institucional
El máximo representante de la ONU enfatizó la necesidad de transformar el Consejo de Seguridad para adaptarlo a la realidad del siglo XXI. Calificó de injusto e indefendible que un continente entero como África carezca de representación permanente en dicho órgano de toma de decisiones.
Finalmente, arremetió contra las corporaciones energéticas que se benefician de la crisis climática. Denunció que, desde el inicio del conflicto ucraniano, cinco grandes petroleras occidentales se han embolsado casi medio billón de dólares en beneficios, actuando con total impunidad frente al deterioro ambiental del planeta.
