Leipzig, una ciudad con un bastión de izquierdas en un mar de extrema derecha para la gran noche del Rayo en Alemania

El Rayo Vallecano jugará el partido más importante de su historia en Leipzig, una ciudad situada en la antigua República Democrática Alemana que tiene el único distrito fuera de Berlín controlado por la izquierda
El Ayuntamiento de Leipzig ruega al equipo de Almeida un centro Robert Capa en Peironcely como el de la ciudad alemana
Las últimas elecciones federales de Alemania dejaron un mapa electoral llamativo en el que se podían intuir perfectamente las viejas costuras del país. Quitando cinco distritos de Berlín, el resto de la antigua República Democrática de Alemania estaba teñida del azul ultraderechista de AfD.
Sin embargo, haciendo zoom en el mapa aparece una pequeña mancha roja que corresponde al distrito de Leipzig II. Fue la única circunscripción en la que ganó la izquierda. Allí salió elegido Sören Pellmann, del partido Die Linke, situado a la izquierda de los socialdemócratas. En el otro distrito de la ciudad, Leizpig I, sí ganó AfD con un 25% frente al 21% de Die Linke, que quedó en segundo lugar.
Para entender la excepcionalidad actual de la ciudad hay que viajar a su pasado. “Leipzig tiene una historia distinta al resto de ciudades del este, siempre ha sido una ciudad de comerciantes con una feria del libro muy importante. Eso quizás ha hecho que sea más liberal que otras ciudades del este como Dresde. También influye su situación geográfica, más cerca de otras grandes ciudades como Berlín o Múnich”, explica la escritora Bettina Wilpert, residente en la ciudad.
Se prevé que más de 10.000 aficionados del Rayo Vallecano viajen a Sajonia para ver la final de la Conference League frente al Crystal Palace. Aunque en Leipzig no van a encontrar reliquias del Muro de Berlín ni se podrán hacer fotos en el Checkpoint Charlie, sí podrán visitar el lugar donde la RDA se comenzó a quebrar: la Nikolaikirche. “Los habitantes de Leipzig tienen muy interiorizado que fueron ellos los que se jugaron la vida el 9 de octubre de 1989, y no los berlineses. Porque la noche del 9 de octubre, 70.000 personas salieron a la calle en Leipzig sabiendo que el régimen había amenazado con dar una respuesta al estilo Tiananmen”, recuerda Carlos Sanz, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid.
Desde entonces, cada año el día 9 de octubre centenares de ciudadanos se reúnen alrededor de la iglesia para recordar lo que lograron. “Hay una identidad cívica construida en torno a la memoria del año 1989, eso es verdad, y es un recurso político activo. Ese momento ha creado una narrativa local de coraje cívico”, explica Sanz. La misma ciudad que se levantó contra el comunismo a finales de los ochenta, cuatro décadas después está intentando frenar el tsunami de la extrema derecha. ¿Qué explicación tiene esto?
Barrios enteros se han convertido en espacios de contracultura urbana. Esto no existe en otras ciudades del este y esta población que vino del oeste vota de forma muy diferente a la población local de más edad. En general votan más a la izquierda
Quizás el origen de todo esté en la cultura. Leipzig es la ciudad de Bach y de Wagner, pero también es una de las ciudades universitarias históricas de Alemania. Allí estudiaron y vivieron Goethe y Nietzsche. “Es una de las universidades más antiguas de Alemania y por aquí han pasado grandes pensadores, eso juega un rol importante”, dice Wilpert. El historiador Carlos Sanz, especialista en historia de Alemania, traslada esta misma idea a la actualidad: “La Universidad de Leipzig tiene unos 30.000 estudiantes en una ciudad de medio millón y eso es una proporción importante. Y las ciudades universitarias suelen tener estructuras políticas más plurales, más resistentes al populismo de derecha radical”.
La reunificación alemana supuso un reto inmenso para un país de ochenta millones de habitantes en el que de repente una cuarta parte tenía una renta per cápita muy inferior al resto. Desde entonces muchas ciudades del este arrastran una gran herida. Leipzig, al igual que Berlín, ha intentado aprovechar esa desventaja económica para atraer talento del otro lado. “La reputación de Leipzig es muy buena, los alquileres son más baratos que en otros sitios como Múnich o Berlín. Es una ciudad muy verde y es un buen sitio para las familias. Y es la ciudad de izquierdas del este”, cuenta la autora Bettina Wilpert que, aunque nació en Baviera, eligió hace años vivir en Leipzig.
Para el profesor Carlos Sanz, estos cambios en la demografía de la ciudad con jóvenes creativos provenientes del resto del país también ha influido en la ideología de la ciudad: “Barrios enteros se han convertido en espacios de contracultura urbana, barrios como Plagwitz, Connewitz o Lindenau. Esto no existe en otras ciudades del este, y esta población que vino del oeste vota de forma muy diferente a la población local de más edad. En general votan más izquierda, más ecologistas”. Al otro extremo de Sajonia, el reverso de la moneda está en Dresde. En la otra gran urbe del estado, más rica y turística que Leipzig, los resultados en las elecciones federales arrojaron una clara victoria para la extrema derecha con un 28% de los votos.
En el sur de Leipzig
Si uno entra a Leipzig por la parte meridional de la ciudad, rápidamente llama la atención un gigantesco monumento de piedra marrón de casi cien metros de altura. El pedrusco, de estética difícil de calificar, conmemora la Batalla de Leipzig donde Napoleón sufrió una de sus mayores derrotas. Muy cerca de ese mamotreto está el estadio Bruno Plache, el vetusto recinto en el que juega el equipo original de la ciudad: el Lokomotive Leipzig de la cuarta división alemana.
También en el sur está el barrio de Connewitz, un enclave único en Alemania por su movimiento contracultural y carácter antifascista. “Lo que lo hace especial es su subcultura y su escena musical. Hay muchos conciertos y salas. En otras ciudades sería imposible por la gentrificación”, explica Bettina Wilpert, que vivió en Connewitz durante más de una década. El barrio, conocido en el resto del país por su ideología y también por algunos disturbios ocurridos en 2016, votó en masa a la izquierda en los últimos comicios federales de 2025. De las 13.456 papeletas introducidas en las urnas, apenas 2.500 fueron para las opciones conservadoras.
El Rayo Vallecano es un club de barrio también del sur y también históricamente ligado a la izquierda. Su afición lleva más de un siglo esperando un partido como el de este miércoles y el lugar, al menos, parece el adecuado.