La eutanasia ha dejado de ser un tema marginal, para instalarse con fuerza en el centro del debate público en México. Lo que durante años fue materia de reflexión ética, médica y religiosa, hoy es un asunto inevitablemente político. Y como tal, rumbo a las elecciones de 2027, obligará a los grupos parlamentarios a definirse ante una ciudadanía cada vez más consciente de su derecho a decidir sobre la vida y su muerte.
La muerte viene con la vida
Memento, homo, quia pulvis es, et in pulverem reverteris: Polvo eres y en polvo te convertirás, sentencia el Génesis 3:19 con una crudeza que atraviesa los siglos. No hay escapatoria: la vida es finita, el cuerpo es transitorio y el destino común no distingue entre poderosos y vulnerables.
En este recordatorio judeo-cristiano, se instala el reciente caso de la española Noelia Castillo Ramos, cuya decisión personalísima volvió a sacudir un debate que México ha procrastinado. No se trata solo de una discusión médica o jurídica, sino de una pregunta profundamente humana: ¿cómo queremos vivir…y cómo estamos dispuestos a morir?
No se hagan bolas: es la eutanasia
Al respecto, conviene aclarar algunos términos que aparecen en la discusión pública. La eutanasia (buena muerte) es la provocación intencionada y consentida de la muerte de una persona que padece una enfermedad grave e incurable. Mientras que, la ortotanacia (muerte digna), es el tratamiento paliativo para evitar sufrimientos, hasta que llegue la muerte.
En tanto que, la distanasia, es el empleo de todos los medios posibles, para prolongar artificialmente la vida y retrasar el advenimiento de la muerte, aun cuando ello extienda la agonía y agudice el dolor del paciente.
México ha optado por la ortotanasia, mediante leyes de voluntad anticipada, que ya existen en 19 estados de la república. Pero el núcleo del debate, la eutanasia, sigue sin prosperar en el Congreso de la Unión, en donde han sido escasas y variopintas las iniciativas durante la última década.
Olga Sánchez Cordero quiere la ortotanasia
Incluso, entre las y los integrantes de la misma bancada, las propuestas van en sentidos distintos, como sucedió en la Cámara de Diputados el segundo semestre de 2025. La diputada Olga Sánchez Cordero presentó iniciativa de reforma a la Ley General de Salud y al Código Penal Federal, para incluir la ortatanasia. Mientras que sus compañeras de bancada guinda, Irma Juan Carlos, Carina Piceno Navarro, Olga Chávez Rojas y Naty Poob Pijy Jiménez, proponen por separado incluir en el texto constitucional a la eutanasia. Tal parece que la ministra en retiro evade meterse en honduras y adopta la posición más cómoda entre los dos extremos.
La encuesta y el derecho a morir
De acuerdo a una encuesta realizada en 2022 por la consultora, Investigación en Salud y Demografía, INSAD, solicitada por el colectivo Derecho a Morir con Dignidad, DMD, el 72.7% de las mexicanas y mexicanos considera que se deben cambiar las leyes, para permitir que las personas enfermas tengan el derecho a recibir ayuda para terminar con su vida si así lo deciden.
Igualmente, el 68.3% de las personas entrevistadas dijo que, en caso de estar en la fase terminal de una enfermedad, le gustaría tener la posibilidad de pedir ayuda a su médico para adelantar su muerte. Para el 68.6%, un paciente que se encuentra en fase terminal y con un sufrimiento que ya no se puede evitar, debería tener la opción de decidir adelantar su muerte.
Ley Trasciende llega al Senado y el PAN le marca distancia
Hoy, el debate está en el Senado, con la iniciativa de Ley Trasciende, que es impulsada por Samara Alejandra Martínez Montaño, una periodista que sufre los estragos de una serie de enfermedades crónicas degenerativas.
La iniciativa es avalada por 128 mil firmas y fue llevada al Senado a finales de octubre de 2025, siendo arropada por un grupo de senadoras y senadores de Morena, PT, PVEM, PRI y MC, presentándola como suya en la sesión del 19 de noviembre del año pasado. La bancada del PAN pintó su raya.
Propone eliminar de la Ley General de Salud la prohibición de la eutanasia y el suicidio asistido, derogando el artículo 166 bis 21, así como adicionar un Título Octavo Ter para regularla.
Freezer para la eutanasia
Han pasado cinco meses desde entonces y no hay visos de voluntad política para su aprobación. Tal parece que, el costo de legislar sobre la eutanasia, sigue siendo muy alto y ningún partido está dispuesto a pagarlo.
Ante la demora, Margarita Valdez Martínez, Celeste Ascencio Ortega, Virgilio Mendoza Amezcua, Francisco Barrera Pavón, Emmanuel Reyes Carmona, Geovanna Bañuelos de la Torre, Claudia Anaya Mota y Luis Donaldo Colosio Riojas, tienen el compromiso de evitar que congelen la iniciativa arropada y no defraudar al 72.7% de mexicanas y mexicanos, que exigen incorporar la eutanasia al marco jurídico nacional.
Envión que deben mostrar con sus iniciativas en la Cámara de Diputados, las cuatro diputadas de Morena que impulsan la eutanasia y el suicidio asistido.
Las JUCOPO de Nacho Mier y Ricardo Monreal
Por cierto, en el caso de la Ley Trasciende, se requiere mayoría simple para aprobarla, por ser una reforma legal. Y Las bancadas de Morena, PVEM, PT, PRI y MC, a las que pertenecen las y los senadores que la respaldan, suman 106 de los 128 votos totales. Ya sabemos que el conservadurismo del PAN, aportará 21 votos en contra. Falta saber el sentido del voto del senador Manlio Fabio Beltrones Rivera, que no pertenece a ningún Grupo Parlamentario.
Ya veremos también, cuánta voluntad política tienen Ignacio Mier y Ricardo Monreal, para evitar que las JUCOPO frenen la eutanasia y las metan a sus respectivas neveras. Porque seguramente, las coordinaciones de los Grupos Parlamentarios en ambas Cámaras, medirán su aprobación o rechazo, en términos de votos que les aporte o reste un tema tan polémico, de cara a la elección de 2027.