Si no es, se le parece mucho.
Si, si no están en una competencia por decir la mayor estulticia oficial, parece que disputan ese título.
Y es que si no se han percatado –o si nadie se los ha dicho–, resulta que los “morenistas” del primer círculo de Palacio parecen pelear por el primer lugar en la declaración más estúpida de los tiempos modernos.
Sí, contra lo que muchos suponían, imaginaban o deseaban, resulta que en el México de la “4-T”, los “protagonistas” del poder y la política se han enfrascados en una pelea por pronunciar, de manera pública, la mayor de las estupideces imaginable.
Y sí, parece una competencia entre iguales; entre los más estúpidos del poder en México.
Pero vamos al paso a paso.
El primero y acaso el más bobo, se llama Marcelo y se apellida Ebrard.
Sí, resulta que por décadas “Marcelo” ha ocupado todos o casi todos los cargos públicos posibles, menos el de presidente de los mexicanos, que fue su mayor ambición en la vida.
Sin embargo y a pesar de una experiencia de décadas, resulta que “Marcelo” se metió a la competencia por la mayor estulticia de la “4 T” y no solo dijo una mayúscula estupidez, sino que confesó un delito.
Sí, el delito de usar el dinero público para fines personales.
Y es que el bobo secretario de Estado confesó –de manera pública–, que cuando era titular de Relaciones Exteriores, le pidió a la embajadora de Gran Bretaña que hospedara al hijo del canciller, en la casa oficial de la embajada de ese país.
Peor aún, cuando los medios mexicanos e internacionales revelaron la estulticia, Marcelo trató de comportarse como una víctima de las circunstancias.
Dijo que actuó como “un papá preocupado” por su hijito.
Declaración que ofende a cientos de miles de padres y madres de mexicanos desaparecidos, asesinados, extorsionados y depredados por los gobiernos de Morena.
Y por eso, buena parte de la sociedad mexicana, enojada por los abusos de poder, puso en su lugar a “Marcelo, el cínico, farsante, mentiroso, abusivo ladrón… y muchos otros adjetivos que le recetaron.
Pero si no fuera suficiente, luego apareció la estulticia de la jefa de gobierno de la CDMX, la impresentable Clara Brugada.
Y es que, también metida en la competencia por la mayor estupidez de los servidores públicos mexicanos del Partido Morena, la señora jefa de gobierno de la capital mexicana se aventó una verdadera joya.
Dijo que “durante El Mundial” los habitantes de la capital del país –la ciudad más grande de México y una de las más habitadas del mundo–, debían quedarse en su casa y no salir, para que los turistas puedan apreciar la bella ciudad de México.
Sí, algo así como que “nadie respire” para no contaminar, que “nadie se mueva”, para no usar los servicios públicos, y que “nadie exista”, para que los turistas disfruten de una ciudad que, a diario, es un caos.
¿Habían escuchado estulticia mayor?
Pero hay más.
Sí, la señora presidenta se llevó a todos de calle.
En sus redes sociales, la señora Claudia Sheinbaum puso el siguiente mensaje: “Camino a Barcelona representando a México en la IV Cumbre en Defensa de la Democracia”
Sí, de risa loca que la presidenta que acabó con la división de poderes, que destruyó la independencia de la Corte, que acabó con la propiedad privada y que persigue a los críticos de su dictadura y acabó con libertades básicas como la libre manifestación, hable de democracia.
Sí, acaso la mayor estulticia de Palacio, en los tiempos de la “4-T”.
Y por eso la pregunta.
¿Quién será el “campeón” de las estupideces en los gobiernos de Morena?
Al tiempo.