El atractivo indiscutible de las naciones ibéricas para el turismo de América Latina
El mercado turístico europeo registra un claro predominio de la península ibérica y la península itálica en las preferencias de los vacacionistas procedentes de América Latina. De acuerdo con un reciente informe difundido por la firma especializada Data Appeal Mabrian, los viajeros de la región consolidan una tendencia en la que el patrimonio histórico, la oferta culinaria y la búsqueda de vivencias genuinas determinan la elección de sus rutas vacacionales hacia el viejo continente.
El análisis detalla el comportamiento de los visitantes provenientes de naciones clave como Argentina, Chile, Brasil, Colombia y México durante el ciclo de 2025. Los datos recopilados revelan que la preferencia se concentra en zonas muy específicas con una fuerte carga cultural, dejando en evidencia cuáles son los territorios que mejor captan el interés de este sector demográfico.
Madrid y Lacio lideran el mapa de las regiones más visitadas
Al desglosar las estadísticas por regiones administrativas, el estudio sitúa a la Comunidad de Madrid en la cima de las preferencias con un 11,5% de la cuota de popularidad entre los turistas latinoamericanos. Le sigue de cerca la región italiana de Lacio, que abarca la emblemática ciudad de Roma, registrando un 8,2% del total.
El podio europeo se completa con la Isla de Francia, zona que incluye a París, con un 6,8%. Más abajo en el escalafón aparecen enclaves españoles como Andalucía y Cataluña, ambas empatadas con un 5,9%. El listado de los quince puntos más concurridos abarca también a la Toscana, Lombardía, Campania, Véneto, el norte de Portugal, Londres, Apulia, Holanda Septentrional, Galicia y la Comunidad Valenciana.
Motivaciones culturales y gastronómicas en el centro de la experiencia
El informe subraya que la demanda actual ya no se limita a un recorrido tradicional de monumentos, sino que evoluciona hacia el turismo experiencial. “El arte, la gastronomía, las compras y los planes familiares son motivadores clave de la demanda latinoamericana. El turismo experiencial se ha convertido en una tendencia global que también impulsa la demanda latinoamericana, la cual busca experiencias auténticas y memorables más allá de una simple visita a un destino, un principio que también se refleja en las motivaciones detrás de los viajes a Europa”, explicó Mabrian.
Las cifras respaldan esta premisa al mostrar que el motivo principal de desplazamiento es el disfrute del patrimonio cultural, las artes y las tradiciones, abarcando un 40,3% de las preferencias, con especial énfasis entre los ciudadanos mexicanos, chilenos y brasileños. La gastronomía ocupa el segundo lugar con un 12,5%, destacándose entre argentinos y brasileños, mientras que las reuniones familiares y las compras representan un 11,9% y un 11,8% respectivamente.
Asimismo, se identifican afinidades específicas según el país de origen: los colombianos y chilenos muestran mayor inclinación por la naturaleza y las actividades al aire libre, los brasileños priorizan el bienestar, y los argentinos, junto con mexicanos y colombianos, valoran de forma notable la vida nocturna y las condiciones climáticas favorables.
Planificación anticipada y nuevos hábitos de alojamiento
En lo que respecta a la logística de los desplazamientos, las reservas aéreas efectuadas desde los principales mercados emisores latinoamericanos hacia los grandes centros de conexión europea —Madrid, Londres, París, Fráncfort y Roma— demuestran una notable previsión. Los viajeros suelen planificar sus travesías con un promedio de 72,7 días de antelación y disfrutan de estancias que rondan los 14,5 días en territorio europeo.
En el plano del hospedaje, aunque los establecimientos hoteleros tradicionales continúan liderando con un 46,4% de las preferencias, más de la mitad de los visitantes optan por alternativas de alojamiento complementarias, tales como apartamentos turísticos o fórmulas de carácter más económico.
Ante este panorama, la consultora emite una serie de recomendaciones estratégicas para los destinos receptores. “Los destinos deben crear experiencias que integren cultura y gastronomía, desarrollar productos para viajes en pareja y en familia (que representan dos tercios de la demanda) y planificar sus actividades de marketing y promoción con suficiente antelación”, concluye la entidad sobre el perfil de un viajero curioso que combina los grandes hitos turísticos con la exploración de regiones menos transitadas.
