Ante una transformación demográfica que avanza con rapidez, los gobiernos de la región enfrentan el desafío ineludible de replantear la planeación urbana. El especialista en asuntos políticos Waldir Ochoa advirtió que las administraciones locales están obligadas a diseñar nuevas estrategias para responder al envejecimiento acelerado que experimentan las metrópolis.
Durante la presentación de su obra literaria centrada en este fenómeno social, el investigador colombiano recalcó la necesidad de priorizar asuntos cruciales como “La población de la tercera edad y las complicaciones que conllevan sus cuidados, sus nuevas formas de convivir y la urgente creación de empleos”.
El panorama crítico en la capital mexicana hacia la próxima década
Un reflejo claro de esta tendencia se observa en territorios densamente poblados como la Ciudad de México. Las proyecciones indican que para el año 2030 el proceso tomará un ritmo más dinámico, provocando que diez años más tarde el 27 por ciento de los habitantes serán personas mayores, una situación que exige modificaciones profundas en la infraestructura local, puntualizó el experto durante una conversación con medios periodísticos.
Para superar la inercia institucional, el autor señaló que se requiere un compromiso compartido entre las autoridades y los ciudadanos. Asimismo, denunció que uno de los frenos más severos en este camino es el edadismo, entendido como la manifestación de discriminación, la exclusión y el rechazo sistemático hacia los sectores longevos.
Esta problemática se refleja con crudeza en el mercado laboral formal, donde las empresas suelen descartar currículums de personas a partir de los 40 o 50 años de edad, marginándolas bajo prejuicios asociados al proceso natural de sumar años.
Cinco ejes fundamentales para transformar los entornos urbanos
Para hacer frente al aislamiento social, la vulnerabilidad y los abusos, el especialista propuso un esquema integral dividido en cinco líneas de acción orientadas a la modernización metropolitana.
Como primer punto se encuentra la ciudad física, la cual promueve la ejercitación preventiva desde los 35 años para combatir la sarcopenia y mantener la independencia motriz. El segundo eje corresponde a las ciudades accesibles, enfocadas en adecuar el transporte público y las viviendas con dimensiones generosas para garantizar desplazamientos seguros a quienes utilizan dispositivos de apoyo.
En tercer lugar se sitúa la creación de redes de asistencia institucionalizadas que salvaguarden tanto a los receptores como a los cuidadores —en su mayoría mujeres—. El cuarto pilar aboga por una ciudad digna capaz de asegurar estabilidad económica mediante fuentes de empleo para adultos, opciones de emprendimiento y una revisión integral de los esquemas de retiro.
Finalmente, el quinto componente propone consolidar espacios recreativos que eliminen la idea de la pasividad en la etapa madura.
Aumento notable en la longevidad regional
Al analizar el contexto histórico, el especialista recordó que la esperanza de vida en el subcontinente se ha duplicado durante las últimas siete centurias, elevándose desde los 48 años registrados en 1950 hasta alcanzar aproximadamente los 76 en el periodo actual.
No obstante, a pesar de los logros médicos y sanitarios, los países latinoamericanos conservan un rezago importante en materia de servicios y normativas en comparación con otras regiones del mundo como Europa o naciones asiáticas.
Concluyó señalando que los ciudadanos continúan envejeciendo dentro de urbes carentes de las condiciones necesarias para brindar bienestar y seguridad en esta etapa de la vida.
