Rechazan motivaciones partidistas en el proceso legal
Ante la reciente aprehensión y el proceso que enfrenta el exfiscal identificado como CJM, el legislador Saúl Mireles salió al paso de las especulaciones públicas para rechazar categóricamente que este procedimiento responda a intereses de índole partidista o electoral.
Durante una entrevista reciente, el representante popular enfatizó que el asunto debe conducirse estrictamente bajo los cauces del estado de derecho, garantizando en todo momento el respeto absoluto al debido proceso y permitiendo que las instancias correspondientes agoten las líneas de investigación abiertas.
Coincidencia con el calendario electoral
El diputado local reconoció que la ejecución de estas acciones legales coincide de manera temporal con la antesala del proceso para la definición de candidaturas y cargos de elección popular, un escenario que naturalmente propicia interpretaciones diversas y suspicacias entre la opinión pública sobre un posible trasfondo político.
No obstante, el congresista insistió en separar la coyuntura político-electoral del ámbito estrictamente jurisdiccional, desestimando la narrativa que vincula la captura con estrategias para influir en los próximos comicios o en la reconfiguración del mapa político regional.
Apelación a la autonomía de los tribunales
Bajo la perspectiva del legislador, la tarea fundamental de esclarecer los hechos y definir si existen elementos probatorios suficientes para fincar responsabilidades penales recae de forma exclusiva en los órganos impartidores de justicia.
Por este motivo, hizo un llamado generalizado a la prudencia institucional, exhortando a los actores políticos y a la ciudadanía a mantener la mesura, respetar los tiempos procesales y aguardar las resoluciones definitivas que emitan los jueces a cargo del expediente.
Respuesta a los señalamientos de la defensa
Las declaraciones de Mireles surgen también como respuesta a las posturas expresadas por la defensa legal del imputado. Cabe recordar que el abogado Luis Villegas calificó el caso durante las audiencias iniciales como una supuesta persecución política orquestada desde el Poder Ejecutivo estatal, encabezado por la gobernadora María Eugenia Campos, llegando a matizar el episodio con administraciones pasadas.
Al respecto, el diputado manifestó ser respetuoso de las estrategias y expresiones vertidas por los defensores particulares en el ejercicio de su labor profesional, aunque reiteró su total desacuerdo con dicha lectura de los hechos, insistiendo en que el único camino válido para dirimir las acusaciones es el apego estricto a la legalidad y a las pruebas presentadas ante los tribunales.
