El gobierno de la Ciudad de México ha dado un paso determinante para transformar el mercado inmobiliario habitacional mediante el envío de una nueva propuesta legislativa al Congreso local. La administración capitalina busca transformar radicalmente las condiciones bajo las cuales se alquilan viviendas en la metrópoli, poniendo fin a prácticas abusivas y estableciendo un marco de equidad entre propietarios y arrendatarios.
Durante la presentación oficial de la normativa, la jefa de Gobierno expuso los ejes centrales de este proyecto que pretende erradicar la discriminación hacia sectores específicos de la población que históricamente han enfrentado barreras para conseguir un techo donde vivir, especialmente aquellos hogares integrados por infancias y animales de compañía.
Presentamos la iniciativa de Rentas Justas, Razonables y Asequibles en la Ciudad de México para regularlas, evitar que suban por encima de la inflación y frenar los abusos en los alquileres.
Esta iniciativa contempla 7 ejes estratégicos:
1. Límite al aumento según la inflación
2. Eliminación del exceso de garantías cobradas
3. Nueva defensoría inquilinaria
4. Contratos estables por año
5. Más vivienda pública asequible
6. Protección social ante desalojos
7. Observatorio público para evaluar costos del sueloLa vivienda no es un negocio ni una mercancía, ¡es un derecho fundamental!
— Clara Brugada Molina (@ClaraBrugadaM) October 22, 2026
Nuevos derechos para familias con menores y animales de domésticos
La propuesta normativa se plantea como un instrumento jurídico equilibrado que redefine los derechos y deberes dentro del ecosistema de arrendamiento urbano. Uno de los puntos más celebrados es el blindaje legal para quienes conviven con seres sintientes en espacios rentados.
Al respecto, la mandataria aseguró que en su propuesta “se garantiza el derecho a vivir con niños, niñas y animales de compañía”.
Asimismo, el articulado estipula de forma explícita que la presencia de menores de edad o animales domésticos no podrá constituirse bajo ninguna circunstancia como un impedimento para el goce de los derechos estipulados en los convenios de alquiler.
Restricción a las fianzas y obligaciones claras para ambas partes
Otro de los dolores de cabeza más recurrentes para quienes buscan un hogar en alquiler es la excesiva carga burocrática y económica impuesta por los propietarios o inmobiliarias. Según datos oficiales, en la actualidad se llega a exigir hasta 4 garantías distintas de manera simultánea, tales como depósitos en efectivo, fiadores con bienes raíces, pólizas jurídicas costosas y obligados solidarios.
Ante esta problemática, la iniciativa gubernamental establece una limitación tajante: solo se podrá exigir una garantía para rentar, reduciendo drásticamente la barrera de entrada económica para las familias.
Junto con esta medida, el marco legal define con precisión las responsabilidades mutuas. Por un lado, los inquilinos tienen el deber de cubrir puntualmente sus mensualidades, dar un uso estrictamente habitacional al inmueble y mantenerlo en óptimas condiciones sin realizar modificaciones estructurales sin el consentimiento expreso del propietario. Por otro lado, los caseros adquieren la obligación formal de registrar los convenios, mantener el espacio habitable en condiciones adecuadas y efectuar la devolución íntegra del depósito al término del contrato.
Digitalización de contratos y control de incrementos anuales
Para otorgar mayor transparencia y certeza jurídica a las transacciones, la normativa contempla la creación obligatoria de un registro digital de contratos de arrendamiento habitacional. Esta herramienta tecnológica será administrada por la Agencia Digital de Innovación Pública (ADIP) y concentrará información clave como la identidad de las partes firmantes, la ubicación exacta del inmueble, las características de la superficie, el monto del depósito, los plazos acordados y el tipo de garantía seleccionada.
Adicionalmente, el documento aborda una de las problemáticas más sensibles para la economía familiar: el incremento desmedido en el costo de los alquileres. La administración local enfatizó que se vigilará el cumplimiento estricto de la normativa que establece que las rentas no podrán subir por encima de la inflación.
En este sentido, las autoridades recordaron que el mercado inmobiliario actual presenta tarifas promedio que oscilan entre los $16,600 y los $24,000 pesos mensuales en diversas zonas de la capital. Estas cifras rebasan por mucho el umbral recomendado por organismos internacionales como ONU Hábitat, que sugiere destinar como máximo el 30% de los ingresos familiares para garantizar una vivienda adecuada.
Para blindar a los ciudadanos frente a posibles abusos, la estrategia gubernamental incluye la creación de una Defensoría Inquilinaria adscrita a la Procuraduría Social, así como la implementación de un Gabinete de Acompañamiento Social Ante los Desalojos, diseñado para ofrecer alternativas habitacionales y garantizar que ningún procedimiento de desocupación vulnere los derechos humanos fundamentales.
Finalmente, las autoridades exhortaron al Poder Legislativo local a abrir un espacio de diálogo plural y Parlamento Abierto para enriquecer el dictamen, reiterando que la prioridad del gobierno capitalino es priorizar el derecho al arraigo y evitar la expulsión masiva de los habitantes tradicionales de sus barrios.
