El impacto visual desde el espacio
La plataforma de cartografía digital de Google ha actualizado sus registros cartográficos con capturas recientes tomadas a principios de 2026 en la Franja de Gaza. Dado el veto impuesto por el Gobierno israelí que impide el acceso de reporteros internacionales al enclave durante los últimos tres años, estas vistas cenitales constituyen una de las pocas vías para dimensionar el alcance de la ofensiva militar sobre el territorio palestino.
Las instantáneas expuestas muestran una estampa desoladora de núcleos urbanos enteros reducidos a escombros. Zonas residenciales completas, infraestructuras viales, centros de culto y espacios públicos han desaparecido del mapa, evidenciando un nivel de destrucción sistemática que afecta tanto a las grandes urbes como a las poblaciones de menor tamaño.
La desaparición de Rafah y el sur gazatí
En el extremo meridional, la localidad de Rafah albergaba a unos 300.000 palestinos antes de que las tropas terrestres avanzaran sobre la zona. Pese a las advertencias internacionales y al rechazo expresado en su momento por la administración estadounidense de Joe Biden, quien calificó una incursión a gran escala como una «línea roja», el ejército israelí tomó el control militar de la ciudad en mayo de 2024.
Hoy en día, enclaves emblemáticos como los barrios de Tel al Sultan o el sector Saudí han quedado totalmente borrados. Una suerte similar han corrido localidades vecinas como Juzaa y Abasan al Kabira, pertenecientes a Jan Yunis y hogar de más de 35.000 habitantes. Al respecto, el poeta y ensayista gazatí Mosab abu Toha, galardonado con el premio Pulitzer, describió las capturas en la red social X señalando: «Al observar estas imágenes, da la impresión de que alguien tomó cada una de estas casas, las puso en un mortero y las machacó y trituró».
Infraestructuras críticas y patrimonio arrasados
A vista de pájaro, la ausencia de tejido urbano es generalizada en gran parte de la geografía gazatí. En el norte, las instalaciones del histórico Estadio de Palestina se han transformado en un campamento provisional compuesto por cientos de tiendas de campaña para acoger a desplazados internos, mientras que las inmediaciones del hospital Al Shifa —el complejo médico más importante de la región— sufren daños estructurales severos tras los sucesivos asedios militares.
De acuerdo con las estimaciones difundidas por el Centro de Satélites de las Naciones Unidas (UNOSAT), hacia septiembre de 2025 aproximadamente el 83% de la infraestructura urbana en la Ciudad de Gaza presentaba desperfectos graves, con un recuento de 17.734 edificaciones completamente destruidas por los bombardeos. Localidades septentrionales como Beit Hanún y Yabalia exhiben un panorama idéntico, con extensiones agrarias e invernaderos completamente aplanados.
Crisis humanitaria y desplazamiento masivo
A más de tres años del inicio de la escalada bélica, las consecuencias humanitarias alcanzan proporciones catastróficas para la población civil. Cifras oficiales de la ONU indican que 1,9 millones de personas —de una población total que apenas supera los dos millones— permanecen en situación de desplazamiento forzoso permanente, al tiempo que más de 371.888 viviendas han sufrido daños totales o parciales.
Asimismo, la crisis sanitaria se agrava debido a que más de la mitad de los 36 hospitales del enclave han interrumpido por completo sus servicios. Ante este escenario de colapso absoluto, los organismos internacionales calculan que el nivel de desarrollo socioeconómico en la Franja de Gaza ha retrocedido 77 años, mientras una comisión de investigación independiente de la ONU concluyó en septiembre de 2025 que Israel está cometiendo un genocidio mediante ataques deliberados contra civiles y la destrucción sistemática de las condiciones básicas de subsistencia.
