Reacomodos y canales de comunicación en el Senado
La dinámica política al interior del Poder Legislativo muestra cambios significativos en la interlocución con el Poder Ejecutivo. Recientemente, la presidenta Claudia Sheinbaum reconoció que la interlocución que ella tiene con el Senado de la República es a través del coordinador de Morena, Ignacio Mier, detallando además que ya no habla con el senador Adán Augusto López, como lo hacía anteriormente.
A pesar de este cambio en la cúpula oficial, las inercias internas persisten en la Cámara Alta. Diversos actores señalan que hay senadores como Cuauhtémoc Ochoa, que en la bancada siguen viendo a López Hernández como “jefe”, al grado de solicitar su visto bueno para aspirar a la presidencia de una comisión legislativa. Ante esta situación, diversos sectores políticos sugieren que ojalá que el legislador sí vea las mañaneras, para que esté enterado de la nueva realidad institucional.
El futuro de Enrique Inzunza y los cotos de poder
Un caso que llama la atención en la Cámara de Alta es el del senador sin partido, Enrique Inzunza, quien a pesar de que ya no forma parte del Grupo Parlamentario de Morena, podría mantener la presidencia de la Comisión de Estudios Legislativos.
Esta posición representa un espacio estratégico de gran relevancia, debido a que algunas de las reformas clave también tienen turno a esta comisión. No obstante, la incertidumbre persiste dado que, hasta el momento, no hay notificación o comunicado alguno sobre su integración definitiva en dicho órgano de trabajo parlamentario.
En este contexto, la relación con otros legisladores ha dado de qué hablar. Quien lo recibió muy bien ayer en el Pleno senatorial fue Gerardo Fernández Noroña, quien convivió muy de cerca con él, sosteniendo un prolongado saludo con un abrazo y una larga conversación. Esta cercanía ha provocado suspicacias, pues hay quienes dicen que este respaldo más bien parecía complicidad.
Contrastes políticos entre Sonora y San Luis Potosí
En el ámbito regional, las tensiones partidistas suelen chocar con los antecedentes personales. En Sonora, el gobernador Alfonso Durazo ha emprendido varias críticas hacia Luis Donaldo Colosio, quien suena como el eventual candidato de Movimiento Ciudadano para competir por la gubernatura en el próximo proceso electoral.
Sin embargo, fuentes cercanas apuntan a que la animadversión es meramente pública, ya que en privado, nos dicen, no se le ve muy distanciado del emecista y hasta lo ve con simpatía. Una de las razones detrás de esta aparente cercanía podría radicar en que Durazo se desempeñó en el pasado como secretario particular de su padre, Luis Donaldo Colosio Murrieta.
Por otro lado, los métodos proselitistas siguen generando polémica en otras entidades. En San Luis Potosí, José Luis Romero Calzada, El Tecmol, generó polémica al salir de un ataúd durante una batalla para farmear aura llevada a cabo en Ciudad Valles. El episodio ocurrió cuando el político perteneciente al Verde y aspirante a la presidencia municipal compartió un metraje en plataformas digitales donde abría la tapa del féretro para iniciar la batalla, demostrando que en tiempos electorales no es raro que un político haga de todo por ganar adeptos.
Polémicas judiciales rumbo a la Suprema Corte
Las aspiraciones dentro del sistema de justicia también registran episodios de controversia política. La autonombrada ministra del pueblo, Lenia Batres, ha sido objeto de críticas luego de que publicara en sus redes sociales una fotografía con el empresario Carlos Slim.
Este acercamiento ocurre precisamente en el marco de su intención de presidir la Suprema Corte de Justicia de la Nación. La paradoja radica en que la propia integrante del máximo tribunal era una de las más férreas críticas del citado personaje por su participación en el fallido aeropuerto de Texcoco, aunque analistas sugieren que tal vez haya decidido dejar atrás sus antiguos posicionamientos.
Para definir el futuro liderazgo del máximo tribunal, Batres Guadarrama se disputará el lugar de Hugo Aguilar con la ministra Yasmín Esquivel, en un proceso que mantiene expectantes a los operadores jurídicos y políticos del país.
