El desplome territorial de la oposición rumbo a los comicios
El Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI) atraviesan por un momento crítico en su presencia regional, al registrar una caída drástica que los deja al borde de la invisibilidad política en 11 entidades del territorio nacional. En estos estados, al menos una de las dos fuerzas políticas no logra cumplir con el requisito básico de contar con al menos tres mil militantes, cifra que la ley electoral establece como el parámetro indispensable de arraigo estatal.
Los resultados de la revisión trienal de padrones llevada a cabo por el Instituto Nacional Electoral (INE) pusieron de manifiesto el acelerado desgaste de las bases territoriales de los principales bloques de oposición de cara a los comicios programados para 2027.
La contracción de afiliados golpeó de manera idéntica a ambas fuerzas políticas, ya que tanto el blanquiazul como el tricolor se ubicaron por debajo de la barrera de los tres mil simpatizantes en siete estados cada uno de manera independiente.
Geografía del debilitamiento partidista
En el caso del PRI, las demarcaciones donde incumplió con la norma establecida son Baja California, Baja California Sur, Morelos, Oaxaca, Quintana Roo, San Luis Potosí y Tabasco.
Por su parte, el PAN reflejó la misma problemática en Baja California Sur, Campeche, Colima, Chiapas, Nayarit, Quintana Roo y Tabasco.
Las cifras demuestran que ambas instituciones coinciden en su precariedad organizativa dentro de Baja California Sur, Quintana Roo y Tabasco, sumando un total de 11 estados donde la oposición tradicional flaquea gravemente frente al estándar legal de afiliación.
A pesar de este panorama adverso, las autoridades electorales aclararon que esta situación no pone en riesgo inmediato el registro nacional de los partidos. Esto se debe a que la normatividad vigente únicamente exige mantener una dispersión mínima en al menos 20 entidades o 200 distritos electorales, aunque los números revelan un repliegue evidente en amplias zonas del país.
La situación de Movimiento Ciudadano y el oficialismo
En un escenario similar, Movimiento Ciudadano se posiciona como la fuerza política nacional más próxima al límite de afiliación permitido, contabilizando 318 mil 642 militantes válidos. Esta cifra representa una ventaja reducida de apenas 62 mil 613 simpatizantes por encima del piso nacional obligatorio de 256 mil 029.
Asimismo, el partido naranja tampoco logró superar la meta de los tres mil afiliados en las demarcaciones de Baja California Sur, Coahuila y Zacatecas.
En contraste, el panorama luce favorable para el bloque oficialista. El Partido del Trabajo logró acreditar el estándar mínimo de padrón en 30 estados, mientras que Morena y el Partido Verde Ecologista de México cumplieron a cabalidad con este indicador en la totalidad de las 32 entidades federativas del país.
Impacto de la militancia en el sistema político actual
Al respecto, Gustavo López, experto en ciencia política de la Escuela de Gobierno del Tec de Monterrey, argumentó que la disminución de miembros inscritos no refleja de manera directa la fuerza electoral con la que cuentan los partidos, sino una transformación profunda en la forma en que la ciudadanía se involucra en los asuntos públicos.
“El hecho de que pierdan militantes no está asociado a la capacidad electoral que tienen los partidos, sino a la forma en que la gente percibe su participación política”, indicó.
El especialista detalló que en esquemas partidistas clasificados como catch-all o de partidos cártel, como ocurre en el modelo mexicano, el registro de afiliados pierde peso estratégico porque los simpatizantes no financian las operaciones cotidianas de las organizaciones, las cuales dependen primordialmente de los subsidios gubernamentales.
“Al no ocurrir esto en México, la militancia pierde centralidad, ya que los partidos, de cualquier manera, continúan obteniendo un caudal significativo de votos en las elecciones”, apuntó.
Finalmente, sobre la estrepitosa caída de registros en el PRI, PAN y Movimiento Ciudadano, el académico estimó que una fracción de esta pérdida responde a la migración de simpatizantes hacia nuevas alternativas políticas, destacando principalmente a Morena y al Partido Verde, aunque advirtió que no es posible asegurar que la totalidad de los exmilitantes se haya incorporado formalmente a dichas filas.
