La Patrulla Fronteriza de Estados Unidos continúa enfrentando señalamientos constantes por corrupción, tráfico de migrantes, sobornos, abuso sexual y uso excesivo de la fuerza, en medio de múltiples investigaciones y reportes que advierten sobre problemas estructurales dentro de la corporación encargada de vigilar la frontera con México.
Diversas investigaciones periodísticas y reportes de organismos defensores de derechos humanos han documentado que agentes de esta corporación y de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) han sido acusados de participar en delitos relacionados con tráfico de personas, contrabando de drogas y extorsión a migrantes.
De acuerdo con una investigación basada en documentos internos de la CBP difundida por Milenio, al menos 26 agentes fueron arrestados en un periodo de tres años y medio por actos de corrupción vinculados al tráfico de migrantes, se menciona que cobraban entre 500 y hasta 3 mil dólares por permitir cruces irregulares hacia territorio estadounidense.
Los casos no se limitan únicamente al tráfico de personas, pues reportes recientes retomados por Newsweek revelaron que al menos 11 agentes de CBP enfrentaban investigaciones por delitos que incluían agresiones sexuales, violencia física, sobornos y vínculos con grupos criminales.
Los documentos también registraron acusaciones por violencia doméstica y abuso contra personas detenidas y, al respecto, organizaciones como Human Rights Watch también han documentado denuncias de abuso físico y sexual cometidos por agentes fronterizos estadounidenses contra migrantes y solicitantes de asilo.
En un informe titulado “Te tratan como si no valieras nada”, Human Rights Watch recopiló testimonios y expedientes internos del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos donde se describen agresiones cometidas por personal de la Patrulla Fronteriza y CBP.
Entre los casos documentados aparecen denuncias de revisiones humillantes, golpes, maltrato verbal y agresiones sexuales contra menores de edad. Uno de los testimonios incluidos en el informe refiere que una niña migrante fue obligada a desvestirse y posteriormente manoseada por un agente dentro de un centro de detención fronterizo.
Además de las violaciones a derechos humanos, expertos han advertido que el volumen de denuncias y acusaciones contra agentes, que datan de al menos una diaria, refleja un problema persistente de supervisión y rendición de cuentas dentro de las agencias fronterizas estadounidenses.
Según los reportes de medios y organizaciones, el problema ha cobrado especial relevancia en la frontera entre Baja California y California, donde históricamente se han detectado redes de corrupción relacionadas con el cruce irregular de migrantes y el cobro de sobornos en garitas y puntos de inspección.
Ante ello, especialistas y organizaciones civiles han insistido en la necesidad de fortalecer los mecanismos de vigilancia interna, transparencia y supervisión independiente sobre las actuaciones de agentes fronterizos, especialmente ante el endurecimiento de las políticas migratorias y el incremento de operativos en la frontera entre México y Estados Unidos.
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