El dilema del diésel frente al petróleo barato
Mientras los mercados internacionales celebran un respiro en las cotizaciones del crudo tras declaraciones diplomáticas y un repunte en los envíos de Medio Oriente, los expertos advierten que la atención en México debería centrarse en un energético completamente distinto. El Brent registró una caída de 3.4% para cerrar en 100.34 dólares por barril, mientras que el WTI perdió 4.5% y se ubicó en 95.78 dólares.
No obstante, la dinámica del petróleo difiere profundamente de la que experimenta el diésel, un combustible que responde a factores estructurales de refinación muy particulares. En Estados Unidos, el costo al público de este destilado marcó un hito histórico al alcanzar los 6.29 dólares por galón en la medición más reciente de la Administración de Información Energética (EIA), muy por encima de los 3.52 dólares registrados en enero.
Márgenes de refinación por las nubes
La discrepancia entre el valor del crudo y el precio final se explica por la capacidad y los costos de procesamiento. Los futuros del diésel en Nueva York cerraron cerca de los 4.90 dólares por galón, lo que equivale a unos 206 dólares por barril. Esto deja un margen de ganancia por convertir petróleo en diésel de aproximadamente 110 dólares, superando con creces el costo del insumo original.
Esta situación contrasta drásticamente con periodos anteriores. A finales de octubre del año previo, dicho margen era de 39 dólares, y durante el récord de 2022 apenas rozaba los 73 dólares con un WTI superior a los 110 dólares. Con este escenario aritmético, una baja moderada en el precio del barril apenas se refleja de manera marginal en el costo final del producto si los márgenes de refinación se mantienen elevados.
La amenaza de restricciones a la exportación en Estados Unidos
Ante la cercanía de las elecciones intermedias en Washington y los precios récord, legisladores estadounidenses han puesto sobre la mesa la posibilidad de prohibir las exportaciones de este combustible. Aunque la Casa Blanca no ha descartado por completo la medida, consultoras especializadas estiman una probabilidad del 35% para esta restricción.
Esta discusión resulta crítica para la economía mexicana. Durante 2025, el país se consolidó como el principal receptor de diésel estadounidense con cerca de 220 mil barriles diarios, según datos de la EIA. Si bien la refinería Olmeca ha contribuido a disminuir la dependencia exterior —reduciendo las importaciones del 48% al 38% del consumo nacional entre enero y mayo—, la autosuficiencia sigue siendo una meta pendiente, e incluso el combustible procesado en Deer Park se vería afectado al tener que cruzar la frontera.
El impacto en las finanzas públicas de México
En el mercado interno, el precio del diésel se mantiene anclado artificialmente alrededor de los 27 pesos por litro mediante estímulos fiscales agresivos. A partir del 12 de septiembre, la Secretaría de Hacienda condonó la cuota completa del IEPS, equivalente a 7.36 pesos por litro, y elevó un estímulo complementario a 1.84 pesos, sumando un apoyo total de 9.20 pesos por litro.
Considerando un consumo nacional de aproximadamente 440 mil barriles diarios, el costo fiscal de sostener este subsidio asciende a unos 4 mil 500 millones de pesos por semana. Cálculos del IMEF apuntan a que los estímulos acumulados a mediados de año ya rebasaban los 47 mil 300 millones de pesos.
Dado que el diésel es el motor fundamental del transporte de carga, la agricultura y la movilidad de pasajeros, su costo influye de manera transversal en la economía. Para los transportistas y consumidores, una eventual baja en los petroprecios internacionales ofrece un alivio mínimo frente a una estructura de costos que depende cada vez más del esfuerzo fiscal del Estado.
