Frente a la temporada de festividades y conmemoraciones tradicionales, los hogares y establecimientos comerciales intensifican su búsqueda de soluciones para combatir la presencia de insectos. Sin embargo, el uso desmedido de alternativas caseras y sustancias tóxicas sin supervisión suele ser ineficaz y contraproducente, transformándose rápidamente en un riesgo tanto para la salud como para la economía de los afectados.
El comportamiento cambiante de las colonias
De acuerdo con Emmanuel Rosales, especialista en el manejo sustentable de fauna nociva adscrito a SIFSA, es fundamental comprender la conducta biológica de estos insectos antes de intentar cualquier método de control. El experto señaló que la falta de conocimiento técnico lleva a las personas a fracasar en repetidas ocasiones con los cebos comerciales, lo que propicia la desesperación y el uso posterior de productos sumamente agresivos.
“A la víspera de las celebraciones de los días de muertos, nos llegan más consultas sobre como erradicarlas. Personas y negocios ya preguntan sobre los venenos más efectivos. Vemos situaciones de riesgo para quienes los quieren usar, además de pérdidas económicas”, indicó Rosales.
Asimismo, el especialista advirtió sobre la versatilidad alimentaria de estas plagas: “Es importante saber que las hormigas pueden cambiar repentinamente de interés por recolectar azúcares para buscar grasas, proteínas o cereales, dependiendo del ciclo y necesidades de la colonia. Por eso es que las personas no expertas pueden fallar en el uso de los distintos cebos y –por desesperación- recurrir a productos más agresivos. En todos estos casos, no tienen la efectividad del especialista, que utiliza estrategias integrales específicas”.
Impacto financiero y en la salud pública
El problema trasciende la simple molestia estética en los espacios habitables. En sectores productivos clave de México, la acción de ciertas especies genera estragos considerables. Las llamadas hormigas arrieras o cortadoras tienen la capacidad de devastar en cuestión de días extensiones dedicadas a la silvicultura, así como plantaciones de cítricos, frutales, café, cacao, maíz y diversos pastizales.
Las estadísticas oficiales reflejan la magnitud de este problema. Las mermas provocadas por los insectos defoliadores alcanzan cifras que oscilan entre el 20 y el 55% de las plantaciones. Por otra parte, en el entorno urbano, la contaminación de lotes completos de comestibles, la transmisión de patógenos y el deterioro de infraestructura representan golpes financieros severos para el sector comercial.
Adicionalmente, las picaduras de estos animales suelen desencadenar reacciones alérgicas en los ciudadanos, mientras que el sector restaurantero enfrenta con frecuencia severas sanciones por parte de las autoridades sanitarias, lo que repercute directamente en el detrimento de su reputación corporativa.
Soluciones profesionales y sostenibles
Ante la ineficiencia de los métodos empíricos, los profesionales en el control de plagas recomiendan la implementación de esquemas especializados que prioricen la seguridad humana y el cuidado del medio ambiente. Biólogos y fumigadores certificados apuestan por combinar tácticas físicas sin químicos junto con la aplicación prudente de sustancias de baja toxicidad.
Este enfoque integral busca limitar de manera radical el ingreso de insectos a viviendas y locales comerciales, garantizando un entorno seguro tanto para las personas como para los animales de compañía, bajo los lineamientos establecidos por el Manejo Integrado de Plagas.
