Crisis en la Universidad de Durango: estudiantes y padres denuncian precariedad institucional
Una creciente ola de descontento sacude a la comunidad académica de la Universidad de Durango, donde alumnos, respaldados por sus padres de familia, han alzado la voz para exigir soluciones inmediatas a una serie de problemáticas que afectan directamente la calidad educativa y el funcionamiento cotidiano del plantel. A través de la difusión de diversas evidencias visuales, la comunidad escolar ha puesto en evidencia el deterioro avanzado de los espacios de aprendizaje.
Las imágenes compartidas muestran con claridad instalaciones severamente dañadas y con deficiencias en materia de higiene, lo que genera un ambiente poco propicio para el desarrollo académico. A este panorama se le añade una escasez crítica de mobiliario básico dentro de las aulas, donde los estudiantes reportan que las bancas son insuficientes para acomodar a la matrícula actual, obligando en ocasiones a improvisar asientos o a enfrentar complicaciones logísticas durante las clases teóricas y prácticas.
Aumentos en colegiaturas y fallas en plataformas tecnológicas
El malestar de los alumnos no se limita únicamente al estado físico de los edificios. Otro de los puntos centrales de la protesta ciudadana y estudiantil radica en el aspecto financiero. Los afectados denuncian un constante incremento en el costo de las colegiaturas, un gasto que consideran desproporcionado si se contrasta con las condiciones deplorables en las que reciben instrucción.
Adicionalmente, se ha señalado una marcada deficiencia en los servicios digitales de la academia. Los estudiantes apuntan que las plataformas tecnológicas institucionales, cuyo acceso representa un desembolso económico considerable, presentan fallas recurrentes. El problema se agrava debido a que estas herramientas digitales pierden su vigencia y funcionalidad al concluir oficialmente el periodo escolar, lo que obliga a los alumnos a realizar un nuevo pago obligatorio si desean recuperar el acceso a sus materiales de estudio y expedientes académicos.
Incertidumbre en la oferta académica y malestar laboral
La situación institucional también ha generado tensiones entre la plantilla de trabajadores. De acuerdo con los reportes emitidos, el personal administrativo y docente enfrenta condiciones laborales adversas, caracterizadas por percibir sueldos sumamente bajos, carecer de contratos formales que garanticen su estabilidad laboral y no contar con un esquema de seguro médico que proteja su integridad ante cualquier eventualidad.
Uno de los casos más críticos que han encendido las alertas dentro de la comunidad universitaria involucra a la carrera de Ingeniería en Inteligencia Artificial y Seguridad en Software. Dicho programa educativo estaba planeado originalmente para iniciar actividades en marzo de 2026; sin embargo, el arranque fue pospuesto de manera consecutiva para septiembre del mismo año y, posteriormente, reprogramado hasta enero de 2027.
Ante los cuestionamientos de los afectados, las autoridades administrativas han justificado estos aplazamientos argumentando que el campus rector exige el cumplimiento de un protocolo específico y que, además, la institución carece de la matrícula suficiente para conformar y abrir el grupo correspondiente, dejando a los aspirantes en un estado de total incertidumbre sobre su futuro profesional.
