La seguridad no nace del azar ni de discursos triunfalistas. Es el resultado de disciplina institucional, estrategia y liderazgo político.
En Quintana Roo, los resultados que hoy presenta la Fiscalía General del Estado tienen un origen claro: la decisión de la gobernadora Mara Lezama de apostar por una estrecha coordinación con el gobierno federal y por un modelo probado de procuración de justicia y de confiar esa responsabilidad en un fiscal con experiencia y resultados como Raciel López Salazar.
En materia de seguridad, gobernar también es saber elegir a quienes saben hacer su trabajo.
Los resultados que hoy se observan no son casualidad. Son consecuencia de una conducción política que entiende que la paz no se decreta: se construye con estrategia, coordinación y continuidad institucional.
Una trayectoria al servicio de la paz
Conozco bien el trabajo del fiscal Raciel López Salazar. Fue mi procurador en Chiapas y fue él quien devolvió la paz a nuestro estado, convirtiéndolo durante esos años en el más seguro del país.
Bajo su conducción, Chiapas obtuvo además un reconocimiento histórico al convertirse en la primera Comunidad Segura certificada de México.
Su visión también abrió caminos en el combate a delitos que durante décadas permanecieron invisibles. Raciel López Salazar fue el primer funcionario en toda América en lograr una sentencia condenatoria por trata de personas (2009) estableciendo un precedente que marcó la forma en que este delito comenzó a perseguirse en México.
Esa eficacia hizo que, en un acierto político, el gobernador Manuel Velasco lo mantuviera al frente de la institución durante su gestión. Su paso por la PGR en el Estado de México, la Secretaría de Seguridad en Puebla y la delegación de la FGR en Quintana Roo le dio un conocimiento profundo del territorio nacional y del funcionamiento real del sistema de justicia.
Hoy esa experiencia se traduce en una Fiscalía que no solo detiene, sino que previene, investiga, procesa y obtiene sentencias.
El quiebre de la violencia
Las cifras al 14 de abril de 2026 hablan por sí mismas.
En el primer trimestre de este año, Quintana Roo registró una reducción del 65% en homicidios dolosos respecto al mismo periodo de 2025.
Diez de los once municipios del estado mantienen una tendencia sostenida a la baja. En algunos casos, como Lázaro Cárdenas, Cozumel e Isla Mujeres, la reducción ha alcanzado el 100%.
Detrás de esos números hay una estrategia clara.
La coordinación entre el Gobierno del Estado, Sedena, Semar y la Guardia Nacional ha permitido recuperar control territorial y devolver tranquilidad a la vida cotidiana.
Esta estrategia cumple con las instrucciones de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha priorizado la inteligencia y la coordinación federal para fortalecer la seguridad en las regiones más dinámicas del país.
De la puerta giratoria a la justicia efectiva
Durante años, uno de los mayores reclamos sociales fue la llamada puerta giratoria de la justicia.
Hoy ese paradigma comienza a cambiar. De 4,828 delincuentes de alto impacto detenidos, el 93% han sido vinculados a proceso.
La Fiscalía ha obtenido 1,406 sentencias condenatorias, algunas de ellas con penas que alcanzan los 200 años de prisión.
En el combate a la trata de personas, se han rescatado 1,036 víctimas, entre ellas 124 menores de edad.
Y en el combate a la extorsión, delito que golpea directamente a comerciantes y empresarios, 304 extorsionadores han sido detenidos, con un 97% de vinculación a proceso.
Cuando la ciudadanía vuelve a confiar
Hay un indicador que revela algo más profundo que cualquier estadística.
El aumento en las denuncias muestra que la ciudadanía vuelve a confiar en sus instituciones.
Cuando la gente denuncia, no es porque haya más delito. Es porque vuelve a creer que la justicia sí puede llegar.
La decisión política
La gobernadora Mara Lezama tomó una decisión estratégica: confiar la procuración de justicia a un profesional de carrera, respetar la autonomía de la Fiscalía y respaldar el saneamiento interno de la institución.
Ese proceso ha implicado la baja de 567 elementos que no cumplían con los estándares requeridos.
Las instituciones también se fortalecen cuando se depuran.
La seguridad nunca ha sido producto de la improvisación.
Es el resultado de decisiones firmes, estrategia y continuidad institucional.
Hoy Quintana Roo empieza a ver los frutos de esa fórmula: el liderazgo político de Mara Lezama, la experiencia operativa de Raciel López Salazar y la coordinación de las instituciones del Estado con los 3 ordenes de gobierno.
Cuando la política toma decisiones correctas y las instituciones funcionan, la paz deja de ser un discurso. Se convierte en realidad.