El origen de la crisis de seguridad según el gobierno federal
Durante una de sus habituales conferencias matutinas, la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, profundizó en los factores históricos que propiciaron el estallido de la violencia en el territorio nacional. Al analizar la evolución de la delincuencia organizada, la mandataria federal cuestionó severamente los métodos punitivos y las decisiones tácticas implementadas por las administraciones pasadas para contener el fenómeno delictivo.
La jefa del Ejecutivo federal centró gran parte de su análisis en el sexenio encabezado por Felipe Calderón, etapa que marcó un punto de inflexión en la dinámica de seguridad pública del país tras la declaratoria de la denominada guerra contra el narcotráfico. Según la visión expuesta desde Palacio Nacional, las acciones gubernamentales de aquel entonces no solo fallaron en su objetivo pacificador, sino que profundizaron la crisis institucional.
La colusión oficial y el fortalecimiento de facciones criminales
Uno de los señalamientos más contundentes emitidos por la mandataria giró en torno al papel de las instituciones del Estado durante los operativos federales. Sheinbaum aseveró que en aquellos años el Estado mexicano llegó a tomar partido entre grupos delictivos, una práctica que, a su juicio, dinamitó el Estado de derecho y alteró el equilibrio de poder en el mapa criminal mexicano.
Para la actual administración, este sesgo gubernamental favoreció de manera directa a determinadas organizaciones criminales, permitiendo su expansión territorial y su consolidación financiera. En lugar de debilitar a las estructuras del narcotráfico, las directrices oficiales de ese periodo provocaron una fragmentación violenta y un incremento exponencial en los índices de homicidios dolosos en múltiples regiones del país.
La transición al nuevo sistema penal y la falta de cambios estructurales
El diagnóstico oficial también abarcó el periodo correspondiente al mandato de Enrique Peña Nieto. La presidenta recordó que fue en esa etapa, coincidiendo con la recta final del calderonismo y los años subsecuentes, cuando se consolidó la implementación del nuevo sistema penal acusatorio en todo el territorio nacional.
No obstante, desde la perspectiva del actual gobierno, dicha transición jurídica no vino acompañada de una renovación profunda en las corporaciones policiales ni en las agencias de investigación ministerial. Sheinbaum argumentó que las modificaciones legales se quedaron en la superficie, sin modificar los esquemas operativos tradicionales que habían demostrado su ineficacia para desarticular las redes financieras de la delincuencia organizada.
Nueva estrategia basada en inteligencia y atención a las causas
Al contraponer los errores del pasado con la política de seguridad vigente, la titular del Ejecutivo defendió el enfoque adoptado por su administración. Subrayó que la ruta actual rechaza el uso indiscriminado de la fuerza como única vía de solución y prioriza un modelo fundamentado en inteligencia, investigación y coordinación interinstitucional.
Asimismo, la mandataria reiteró que el combate a la criminalidad es inseparable de la política social, insistiendo en que es indispensable atender las causas que generan la delincuencia mediante la creación de oportunidades para los jóvenes y el combate frontal a la pobreza, pilares que considera indispensables para lograr una paz duradera en México.
