Tras su restauración integral, el recinto presenta tres exposiciones inéditas que conectan historia, archivos y arte contemporáneo.
La reapertura del Laboratorio Arte Alameda (LAA) marca una nueva etapa para uno de los espacios culturales más emblemáticos del Centro Histórico de la Ciudad de México, que vuelve a recibir visitantes tras un proceso de restauración integral con una propuesta artística centrada en la memoria, el patrimonio y los vestigios de la historia nacional.
La Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), inauguró este 13 de junio tres exposiciones concebidas específicamente para el recinto: Pentimento, del artista Pablo Rasgado; Fábulas para dormir, de Josué Mejía; y Estado suspendido, del colectivo TRES, integrado por Ilana Boltvinik y Rodrigo Viñas. Las muestras permanecerán abiertas al público hasta el próximo 18 de octubre.
La restauración del inmueble incluyó la intervención de bóvedas, cúpula y diversos elementos arquitectónicos históricos, con la participación de la Secretaría de Cultura, el INBAL, el Fideicomiso del Centro Histórico y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). El proyecto permitió recuperar las condiciones óptimas del edificio para fortalecer su vocación como espacio de experimentación artística contemporánea.
Durante la ceremonia inaugural, la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, subrayó que la rehabilitación del recinto representa una apuesta por la conservación de la infraestructura cultural del país y por la creación de espacios adecuados para acercar el arte a nuevas generaciones.
Por su parte, la directora general del INBAL, Alejandra de la Paz Nájera, destacó que la reapertura devuelve al inmueble su relevancia histórica y funcional dentro de la vida cultural de la capital, además de fortalecer su papel como laboratorio de propuestas artísticas innovadoras.
Las tres exposiciones, curadas por Gemma Argüello, establecen un diálogo con la historia del propio edificio y con diversos acervos documentales y patrimoniales de México. A través de distintas aproximaciones artísticas, los proyectos exploran la relación entre los archivos, los procesos de conservación y la construcción de la memoria colectiva.
En la nave principal del recinto se presenta Pentimento, una propuesta de Pablo Rasgado que surgió paralelamente a los trabajos de restauración. La muestra recorre las diferentes etapas históricas del inmueble, desde su origen como parte del antiguo Convento de San Diego hasta su transformación en Pinacoteca Virreinal. Mediante intervenciones en muros, materiales recuperados durante las obras y reproducciones alteradas de piezas históricas, el artista propone una lectura arqueológica de las múltiples capas temporales que habitan el edificio.
En la Capilla de Dolores se exhibe Fábulas para dormir, instalación creada por Josué Mejía a partir de materiales pedagógicos utilizados en las escuelas nocturnas para trabajadores durante las décadas de 1930 y 1940. La obra rescata grabados elaborados por integrantes de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR), recuperando el valor de la educación popular y la formación política impulsada durante el periodo cardenista.
La propuesta dialoga además con el mural Los informantes de Sahagún, de Federico Cantú, y con la historia del propio espacio, concebido originalmente como biblioteca.
La tercera muestra, Estado suspendido, explora el archivo y la preservación de vestigios históricos mediante una investigación artística sobre elementos mecánicos originales del Palacio de Bellas Artes. El colectivo TRES incorpora estructuras escénicas retiradas durante recientes remodelaciones y las transforma en una instalación que revela aspectos poco visibles de la infraestructura teatral mexicana.
La exposición integra además registros históricos y materiales sonoros elaborados con grabaciones preservadas por la Fonoteca Nacional, rindiendo homenaje a generaciones de trabajadores cuya labor permitió el funcionamiento cotidiano del máximo recinto cultural del país.
Con esta reapertura, el Laboratorio Arte Alameda no sólo recupera su actividad expositiva, sino que se reafirma como un espacio donde la conservación del patrimonio histórico convive con las expresiones contemporáneas. La nueva programación busca generar reflexiones sobre la memoria cultural de México y abrir nuevas formas de diálogo entre artistas, investigadores y públicos diversos.
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