Por Erika Flores / @ReporteraErikaF
Los pretextos
Perros y gatos no piden ser abandonados, pero lo son. Que porque ya están viejos y no juegan, que ya se orinan solos, que porque tienen alguna enfermedad de piel, que porque ya creció de tamaño, que porque está muy joven y todo rompe y ladra mucho, que porque sale cara su croqueta y el veterinario; o porque sencillamente ya no les caen bien. Centenas de ellos llegaron así al Refugio Franciscano, el lugar más antiguo en la Ciudad de México que desde 1977 les dio albergue a pesar de que ellos no llegaron a tocar esa puerta por elección propia.
“Te los amarran o los avientan en los botes de basura que tenemos afuera, o en cajas cerradas o por la barda y pues les tenemos que ayudar”, enlista León Téllez. Él tiene 35 años trabajando allí e integra la mesa directiva del Patronato. Asumir la custodia de centenas de perros y gatos abandonados implica una enorme responsabilidad económica porque no hay dinero que alcance; tan solo una tonelada de alimento alcanza para tres días sin contar la atención médica. Pero hay otro dato relevante: “las adopciones a veces no son tantas como quisiéramos”, subraya.
Legalmente, la capital del país es ciudad animalista desde 2017 cuando los incluyó en su Constitución con el término seres sintientes (artículo 13) que no se considera equivalente a un derecho humano. Pese a este avance legal nueve años después, carece de un registro oficial de refugios y albergues para perros y gatos maltratados y abandonados. Si muchos de éstos son conocidos es por su interacción en redes sociales para promover su trabajo, la adopción de animales rehabilitados y rescatados, así como solicitar donativos en efectivo/especie para alimentar, atender y alojarlos. Pero en general, desde 2024, muchos reportan no tener ya espacio para recibir más y piden apoyo para su alojamiento temporal.
Estos lugares no surgen por nada: México ocupa el primer lugar en Latinoamérica en temas de maltrato animal y el tercero a nivel mundial según datos de 2024 del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Facultad de Veterinaria de la UNAM. Detalló que 80% del maltrato recae en el perro y en el 63% de los casos su agresor es masculino. De cada 10 familias, ocho tienen un animal de compañía; y de cada 10 animales, siete son víctimas de maltrato. Por entidades, la Ciudad de México ocupa el segundo lugar después del Estado de México. Ayala destacó que el problema crece y se agrava en temporada decembrina cuando estos animales se convierten en “regalo”.
Las autoridades de protección animal (Agencia de Atención Animal en CDMX) reportó que al año recibe por mail o redes sociales centenas de denuncias por maltrato animal o para solicitar su rescate, contra menos de cinco solicitudes de adopción de perros y gatos abandonados.
“Para un perro o gato abandonado un refugio no es lo mismo que una casa; es donde tú puedes resguardarlos, alimentarlos, darles atención médica urgente, hospitalización y pues no tienes un espacio ilimitado”, enlista León Téllez. “Sigue darles una vida lo más cercana a lo que necesita; el cariño es fundamental, les ayuda a recuperarse más rápido y esos perros, incluso los que no adoptan, merecen vivir, tener una oportunidad. Todo esto multiplícalo por diez, por cien, por mil”.

El caso del Refugio Franciscano
Se volvió noticia en diciembre de 2025 y no por su labor, sino por su conflicto legal con la Fundación Antonio Haghenbeck y de la Lama IAP (FAH) por el terreno de 5 mil metros cuadrados que ocupa dentro de otro de 16 hectáreas en el kilómetro 17.5 de la carretera México-Toluca en la alcaldía Cuajimalpa.
Desde los años noventa grandes inmobiliarias vislumbraron allí complejos residenciales para clase alta, empresas, corporativos de oficinas y servicios. Santa Fe, considerado hoy un polo económico estratégico para la capital del país, es el más cercano al lugar. El propietario del terreno era Antonio Haghenbeck; filántropo soltero y sin hijos, heredó todos sus bienes a su Fundación; pero en la cláusula 8 de su testamento (26 de enero de 1991) precisó que este terreno era la excepción “siempre y cuando se dediquen a la protección de animales domésticos y silvestres por el tiempo que sea necesario para el cumplimiento de sus fines”, estipuló.
Estaban ahí cuatro asociaciones civiles: Refugio Franciscano, Liga Defensora de Animales, Asociación Nacional para la Aplicación de las Leyes de Protección a los Animales, Albergues Caninos; con el tiempo sólo quedó el Refugio Franciscano. Y dispuso también a su Fundación apoyar económicamente a estas organizaciones. León Téllez confirma que el Refugio Franciscano sí recibió dinero por algún tiempo. “Mi labor era ir a sus oficinas y cobrar un cheque de 11 mil pesos, pero te estoy hablando de hace 15 años; después empezaron a restringir los donativos”.

Terreno en venta
De 2010 a 2020 la FAH intentó por vías administrativas cerrar y/o clausurar el Refugio, sin lograrlo.
En 2021 el tema escaló por la vía civil y la FAH interpuso un juicio contra el Refugio Franciscano AC para salir del predio de Cuajimalpa y mudarse a otro lugar con todo y animales. En aquel momento el abogado Fernando Pérez Correa (titular del despacho que trabaja pro bono en defensa del refugio) desconocía que un año antes (2020, durante el confinamiento por la pandemia de coronavirus) la FAH vendió el terreno de 16 hectáreas y lo compró el Fideicomiso 303 del Banco Ve por Más.
El documento de compraventa fue avalado por el notario 244 de la Ciudad de México, Celso Pola, a quien -según investigaciones periodísticas- se relaciona como parte del cártel inmobiliario. El trámite legal quedó asentado ante el Registro de la Propiedad con el folio 9442596; la copia certificada señala que se vendió por 650 mil pesos, aunque la FAH aclaró en enero pasado que fueron 650 millones de pesos.
Tras esa venta, el 31 de diciembre de 2020 la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda local avaló el cambio de uso de suelo a habitacional. En diciembre de 2025, cuando el abogado obtuvo copia certificada de estos documentos, comprendió la ruta: la FAH primero vendió el terreno, cambio el uso de suelo y luego interpuso el juicio contra el Refugio.

Un refugio en números rojos
“Yo ya no voy a regresar a mi casa con el perro entonces lo acepta o lo suelto aquí”. Con este ultimátum, propietarios abandonaron centenas de animales en el Refugio Franciscano. “Así nos decían” recuerda León Téllez. Las manadas de perros abandonados (a los que llamaron Francis-canitos) crecieron en número y edad bajo la supervisión de ocho cuidadores que, en promedio, eran responsables de una sección con cien o más animales. Todos, empleados de nómina con prestaciones.
Perros regalo de Navidad, otros maltratados, rescatados de la calle, los que tiraron en una barranca con problemas de piel, el que alguien rescató pagándole a su vecino violento para que se lo entregara y aquellos que abandonaron con el pretexto de una mudanza o un casero gruñón. Pero el grupo numeroso es el de los geriatras, “es que ya no juega, es achacoso, ya no se para, se orina en su propia en su cama, así lo dicen” repite León. “Y esos perros eran muy frecuentemente abandonados y son los que más sufren porque estuvieron acostumbrados a vivir en casa durante 10, 12, 15 años y de pronto los botan. Entonces se quedan en la puerta esperando que regresen sus dueños por ellos y muchos de ellos no comen y bajan de peso”.
Alimentarlos requería una tonelada de alimento cada tercer día; si bien el Refugio recibió donaciones de alimento de Nestlé Purina y ocasionalmente de Mars Petcare pero siempre hacía falta. Dos o tres veces por año organizó “El croquetón” para recaudar donación de alimento en parques públicos, pero hubo quienes, en lugar de llevar croquetas, llegó con perros para abandonar. Dejaron entonces de promoverse en redes y medios de comunicación.
“Nunca es suficiente, te lo pueden decir todos los rescatistas y todas las personas que tienen un refugio: siempre estamos en números rojos: eso no es un delito, pero sí es un problema. Siempre alcanzó para pagar la nómina y cuando no, poníamos dinero de nuestro bolsillo”.
El dinero llega al Refugio Franciscano por dos vías: los donativos que declara a Hacienda con expedición de recibo deducible de impuestos; y los que llegan de donadores que no requieren recibo.
Informes públicos de la Secretaría de Hacienda reflejan así los altibajos de sus finanzas en pesos. 2024 fue su mejor año con 3.1 millones de pesos; en un ejercicio básico, si esa suma se divide en 800 animales arroja que cada perro/gato tuvo un presupuesto mensual de 325 pesos para su alimentación y atención veterinaria básica.
| Año | Donativos en efectivo | Donativos en especie | Total |
| 2008 | 1,464 656 | 448, 881 | 1,913 537 |
| 2009 | 1,590 776 | 100, 474 | 1,691 250 |
| 2010 | 1,925 061 | 98, 399 | 2,023 460 |
| 2012 | 1,017 508 | 381, 790 | 1,399 298 |
| 2017 | 1,396 305 | 670, 626 | 2,066 931 |
| 2018, 2019, 2020, 2021 Autorización revocada | — | — | — |
| 2022 | 1,201 289 | 14, 640 | 1,215 929 |
| 2023 | 1,354 535 | 762, 956 | 2,117 491 |
| 2024 | 1,798 444 | 1,318 590 | 3,117 034 |
***De 2018 a 2021 no recibieron donativos, Hacienda les revocó el permiso porque “sus estatutos no se adecúan a las disposiciones legales vigentes, relativas a la autorización para recibir donativos deducibles” reportó en el oficio 700-02-01-2020- 05354 del 04 de mayo de 2020
***Fuente: Secretaría de Hacienda
León Téllez destaca que esas fueron las prioridades por encima del mantenimiento del lugar y reparación de jaulas. “Combinábamos la alimentación con pan del día porque a veces no alcanzaban los alimentos y buscamos proveedores de medicamentos que nos dieran mejores descuentos. Falta más apoyo, más involucramiento en la sociedad y yo creo que también del gobierno, porque esto no es un problema de los particulares, es un problema de todos. ¿Por qué están los perros en el refugio? Esa es la pregunta que hay que hacer”.
La atención médica de un perro/gato se va entre vacunas y desparasitantes, medicamentos para animales geriatras o con enfermedades crónico degenerativas (problemas de columna, oftalmología o cáncer entre otros). Medicamentos para controlar el dolor y mantenerlo con calidad de vida hasta su muerte también son caros; y la eutanasia justificada y cremación también cuesta. Todo esto, sin contar cirugías y esterilizaciones.
“El año pasado, el promedio de mortandad del Refugio era de siete perritos por mes y uno que otro gato; se los llevaba el servicio crematorio que tenemos contratado que, no es ningún misterio, es el crematorio Safari. No existe un crematorio dentro del Refugio y nunca lo existió”, afirma León Téllez.
“Mantener un refugio de esta magnitud, sí, es un reto muy grande. La labor del Franciscano ha sido la más grande en la historia de la ciudad: no es el caso de maltrato más grande, sino el caso de rescate más grande. Lo difícil es hacer eso exclusivamente con donativos, cuando no hay un presupuesto gubernamental para ello”. Y consideró que el gobierno local debe contar con una partida presupuestal para apoyo de albergues y refugios porque “son perros que vienen de la calle, vienen de la ciudad, entonces también son su responsabilidad”.
*No te pierdas la Segunda Parte.
El cargo #Reportajes | Perros y gatos no piden ser abandonados, pero lo son (Primera Parte) apareció primero en NÓMADAS.