Una marcha multitudinaria sin el respaldo operativo inicial
Un contingente compuesto por más de mil personas, integrado principalmente por trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), recorrió una de las arterias viales más importantes de la capital del estado en medio de condiciones de riesgo debido a la ausencia inicial de agentes de tránsito. La movilización, que tenía como destino final el Hospital Regional Número 1 “Morelos”, avanzó por la avenida Universidad con precauciones extremas.
Durante los primeros tramos del recorrido, los asistentes manifestaron su descontento ante diversas decisiones del Gobierno federal y exigieron mejoras en sus condiciones laborales. No obstante, la protesta se desarrolló bajo un escenario de vulnerabilidad, ya que las unidades del sistema de transporte colectivo Bowí y los vehículos particulares continuaban transitando de manera habitual por la zona, compartiendo el espacio físico con los inconformes.
Cuestionamientos a la corporación de tránsito
La tardanza en el despliegue del operativo por parte de la dependencia encargada de la movilidad urbana, encabezada por César Komaba, generó múltiples críticas entre los asistentes y observadores. La falta de un dispositivo de seguridad preestablecido evidenció deficiencias en la coordinación y capacidad de reacción ante concentraciones masivas en la vía pública.
Los participantes tuvieron que coordinarse por sus propios medios para abanderar los costados del contingente y evitar accidentes viales, mientras la columna humana avanzaba ocupando los carriles principales. Fue hasta minutos más tarde cuando el personal de la corporación vial se presentó en el trayecto para auxiliar en el control del tráfico, un despliegue que llegó cuando la protesta ya se encontraba profundamente avanzada.
La necesidad de una mejor planeación institucional
Especialistas en seguridad urbana e integrantes de diversos sectores sociales han señalado que este tipo de situaciones reafirman la urgencia de establecer protocolos preventivos más eficientes. Cuando se convoca a movilizaciones que superan las mil 500 personas, resulta indispensable implementar cierres parciales de circulación, rutas alternas y una comunicación estrecha con los operadores del transporte público.
De esta manera se garantiza el derecho constitucional a la libre manifestación sin poner en peligro la integridad física de la ciudadanía ni paralizar por completo la dinámica vehicular de la ciudad. Aunque el respaldo vial terminó por integrarse a la marcha, el incidente dejó abierta la discusión sobre la eficacia en la logística de las autoridades locales ante convocatorias de gran impacto social.
