Un nuevo panorama para las finanzas personales en el país
Por primera vez, Buró de Crédito y TransUnion han dado a conocer los resultados de una evaluación centrada en las expectativas y comportamientos financieros de la población. El ejercicio analítico, titulado “Consumer Pulse”, busca examinar de qué manera se han transformado la economía de los hogares y cuáles son las proyecciones a futuro en materia de dinero y estabilidad.
El levantamiento de los datos de esta edición se llevó a cabo entre el 17 y el 27 de julio de 2026, consultando a un universo de 1,000 mexicanos mayores de edad. A través de este seguimiento trimestral, la institución analiza variables clave como los ingresos percibidos, el nivel de endeudamiento y la percepción en torno a la seguridad digital y el robo de identidad.
Optimismo generalizado pero con una marcada estrategia de ahorro
A pesar de los retos económicos globales y locales, el estudio arrojó cifras alentadoras sobre la percepción ciudadana. Un 44% de los encuestados asegura que la situación económica de su familia se encuentra en un mejor estado de lo que tenían previsto inicialmente.
Asimismo, el panorama a mediano plazo resulta favorable para la gran mayoría: el 72% de los participantes mantiene una postura optimista respecto a su economía personal de cara a los próximos doce meses, mientras que el 67% pronostica un incremento en sus percepciones salariales durante el mismo lapso.
No obstante, el optimismo viene acompañado de prudencia. La encuesta revela que el 49% de los hogares ha decidido recortar gastos considerados no esenciales o discrecionales en fechas recientes. En paralelo, un 28% de la muestra admite la posibilidad de enfrentar complicaciones para solventar puntualmente al menos uno de sus compromisos financieros actuales.
Al respecto, Virginia Olivella, Directora Senior de Investigación y Consultoría de TransUnion, señaló: “Los resultados muestran que esta combinación de optimismo y cautela es particularmente relevante pues los mexicanos continúan buscando oportunidades de crecimiento y acceso al crédito, pero sin perder de vista la estabilidad financiera y el óptimo control de sus gastos”.
El papel del financiamiento y las preferencias de crédito
Para la planeación económica de los ciudadanos, el acceso a productos de financiamiento sigue ocupando un lugar central. De acuerdo con el informe, el 96% de los consultados considera indispensable contar con opciones crediticias para cumplir sus metas a corto y largo plazo, y el 63% confía en que una solicitud de préstamo personal sería aprobada por las instituciones.
Entre aquellos que contemplan adquirir un nuevo financiamiento o reestructurar sus deudas en el transcurso del próximo año, el 43% elegiría un crédito personal como su alternativa principal. Le siguen la contratación de nuevas tarjetas de plástico con un 35% y el refinanciamiento de deudas ya existentes con un 28%.
Las motivaciones detrás de estas decisiones varían según las necesidades del consumidor: el 45% busca estar preparado ante emergencias imprevistas, el 34% planea concretar una compra de gran valor y el 20% destinará el recurso a liquidar compromisos financieros previos. En los casos de refinanciamiento, el 46% busca una tasa de interés más baja y el 43% prefiere extender los plazos para disminuir sus mensualidades.
Preocupaciones en ciberseguridad y vulnerabilidad digital
El estudio también abordó las inquietudes de los usuarios en el entorno digital. El robo de identidad encabeza las mayores preocupaciones con un 51% de las menciones, seguido de cerca por el fraude en tarjetas de débito o crédito con un 47% y las filtraciones masivas de datos personales con un 42%.
Pese a la alta percepción de riesgo, el análisis detectó una brecha importante entre la preocupación y la prevención efectiva: el 21% de los consumidores reconoció que no ha implementado ninguna medida reciente para salvaguardar sus cuentas o información confidencial.
Entre los ciudadanos que sí han adoptado protocolos defensivos, las acciones más comunes son la modificación frecuente de claves de acceso con un 52% y la habilitación de sistemas de autenticación multifactor con un 29%. Por otro lado, quienes omiten estas prácticas argumentan principalmente desconocimiento sobre cómo proceder, representando un 27%, o bien un sentimiento de saturación ante la cantidad de recomendaciones sobre ciberseguridad, con un 18%.
