Para la historia, como para la política, hay épocas que quedan marcadas por los acontecimientos que se suscitan. De entrada, decimos con seguridad que hemos superado la enorme brecha de la segregación. Aunque todavía faltan muchos retos que enfrentar, lo mismo que la implementación de mecanismos constitucionales para equilibrar la paridad de género, podemos decir que ese espíritu de igualdad está sentando un precedente importante. Es, como dijo Claudia Sheinbaum, tiempo de mujeres. Ellas, por ejemplo, contribuyen a diario en diferentes tareas; son amas de casa, profesionistas, académicas, científicas, trabajadoras, legisladoras, políticas y portadoras de encomiendas en puestos de elección popular. Todo eso ha quedado marcado en los tiempos de cambios que vivimos. Siendo así, podemos hablar de justicia social, especialmente ahora que tenemos noción de que la perspectiva ha girado en torno al equilibrio de partes. Sin aventurarnos más, logramos decir que esto es, desde hace décadas, producto de la lucha que se ha dado en diferentes frentes y con un activismo preponderante, mayormente de quienes forman parte de colectivos.
Uno de los principales impulsores, ahora que las cosas han cambiado, es la determinación que cada mujer está decidida a poner en marcha. Ahora, por la capacidad y el liderazgo, las mujeres han tomado la batuta de grandes encomiendas, básicamente una agenda integral de prioridades. De ese modo, hemos ido viendo cómo las mujeres de nuestro país aportan su granito de arena para que la democracia siga floreciendo, lo mismo que el fortalecimiento de las instituciones del Estado a través de políticas públicas. Eso, que no es otra cosa más que participación, involucra en todas las tareas en donde el desempeño, a la par de ser óptimo, es potencialmente eficiente. Son, sin ir más lejos, aspectos donde influye y se agrupan con decisiones acertadas.
El caso más sobresaliente, de los últimos años, es sin duda el de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo. Al ser la primera jefa de Estado, después de muchas décadas, nos pone como un país de avanzada que ha sido capaz de adaptarse a los cambios vertiginosos, mayormente donde se promueve y se cumple esa paridad de género que nuestra Constitución marca. Eso nos demuestra que valió la pena todo lo que se ha ido haciendo en materia de paridad de género. Nuestra experiencia, ante el mundo, debe ser un claro ejemplo de que la mujer, a plomo, puede cargar con cualquier responsabilidad. Todo eso habla, a la par de un equilibrio, de una confianza para realizar cualquier actividad sin prejuicios.
Por la impresión y la noción que tenemos de este gobierno, desde luego, vemos que reina la confianza por la labor de las mujeres. Claudia Sheinbaum, de hecho, ha fortalecido su principal columna vertebral en ese género. Su secretaria de Gobernación, de convicciones firmes, le ha dado nuevos resultados para operar y maniobrar la política interna. De ese modo, ha ido involucrando a más activos en tareas cruciales. Podemos empezar por los nombres de Rosa Icela Rodríguez, Arianda Montiel, Rosaura Ruiz, Alicia Bárcena, Raquel Buenrostro, Luz Elena González, Leticia Ramírez, Luisa María Alcalde y el aporte sustancial de Tatiana Clouthier. Vale la pena hacer un balance del excelente trabajo que han realizado todas ellas que, tras bambalinas, cumplen la misión de construir el segundo piso de la cuarta transformación con esta fortalecida plataforma que Sheinbaum edificó y dio forma orgánica.
Y qué decir de la excelente cercanía que tiene Claudia Sheinbaum con las gobernadoras de diferentes entidades. Hablamos de Evelyn Salgado, Margarita González Saravia, Mara Lezama, Marina del Pilar, Delfina Gómez, Lorena Cuéllar, Rocío Nahle, Clara Brugada e Indira Vizcaíno. De hecho, todo ese trabajo acumulado que se ha realizado de forma coordinada, efectivamente, es lo que ha traído desarrollo y progresos sociales. De igual forma, se han impulsado muchas políticas públicas que están teniendo repercusiones positivas en la población. Al medir la efectividad de cada una de ellas, naturalmente, vamos a percibir los avances sustanciales en materia de seguridad, salud, programas sociales, educación, lo mismo que seguridad, donde se han disminuido categóricamente los delitos de alto impacto.
Por eso México, liderado por mujeres en su inmensa mayoría, está caminando a otras latitudes. Claudia Sheinbaum, una de las mujeres con mayor poder político a nivel global, está echando mano de toda su experiencia para seguir expandiendo el proyecto de transformación. Muchos dirán que se está monopolizando el poder desde el trabajo partidista. Yo lo llamaría organización y mucha visión para seguir garantizando ese progreso que ha demostrado ser la palanca de impulso, básicamente para marcar la diferencia entre un proyecto y otro. El de Sheinbaum, por supuesto, es un modelo humanista que ha dejado un claro testimonio de la enorme voluntad de servir al pueblo de México con valores y convicciones firmes.
Y, como vimos, es un periodo crucial para las mujeres; no necesitamos ser muy suspicaces para saber que, en su mayoría, la mayor parte de las gubernaturas serán para las mujeres. Podemos dar por hecho, si nos guiamos por las propias encuestas, que los enclaves para la mujer serán Baja California, Sonora, Sinaloa, Colima, Nuevo León, Guerrero, Tlaxcala, San Luis Potosí, Baja California Sur y Aguascalientes. En esa lógica, las entidades para los hombres, al menos en Morena, serán Nayarit, Querétaro, Campeche, Zacatecas, Chihuahua, Michoacán y Quintana Roo.