Una manifestación sindical convocada en la Universidad Autónoma de Chihuahua escaló rápidamente hacia la confrontación física, luego de que un grupo de alumnas decidiera sumarse a la protesta institucional para visibilizar denuncias por violencia de género al interior del plantel.
Protesta sindical interrumpida por reclamos de género
La movilización original había sido organizada por el personal sindicalizado de la máxima casa de estudios con el propósito de exigir el cumplimiento de diversos derechos laborales y prestaciones. Sin embargo, el desarrollo habitual de la marcha se vio alterado con la incorporación del colectivo Convergencia Feminista Mujeres Universitarias.
Según la versión oficial de las manifestantes, un contingente compuesto por nueve mujeres se integró a la caminata para exigir de manera directa la separación inmediata de docentes y trabajadores que enfrentan señalamientos formales por presuntas agresiones sexuales dentro de las instalaciones universitarias.
Forcejeos y exigencias de identificación
Las estudiantes acudieron con el rostro cubierto mediante capuchas y cubrebocas con el objetivo de salvaguardar su integridad y evitar posibles represalias académicas o administrativas. Esta medida de protección desató la molestia de algunos participantes de la marcha sindical.
De acuerdo con los testimonios recabados, los inconformes rodearon a las alumnas y comenzaron a agredirlas físicamente, exigiéndoles de forma simultánea que se quitaran las protecciones faciales y revelaran sus identidades públicamente. Mientras un sector de los trabajadores exigía su retiro inmediato argumentando que se trataba de agendas distintas, las estudiantes defendieron su derecho a manifestarse para frenar la impunidad en los casos de acoso.
Acusaciones y postura del sindicato
La tensión alcanzó su punto más álgido cuando la dirigente del Sindicato de Trabajadores Administrativos de la Universidad Autónoma de Chihuahua, María Concepción Rodríguez Zendejas, lanzó severas acusaciones en contra de las jóvenes durante el calor de la disputa.
La líder sindical aseguró que las integrantes del colectivo estaban recibiendo presuntos pagos de la familia del rector para sabotear la protesta laboral, un señalamiento que encendió aún más los ánimos entre los dos bandos.
El conato de violencia refleja el complejo clima social que atraviesa la institución educativa, donde las demandas laborales de la base trabajadora y las exigencias estudiantiles en materia de seguridad y equidad de género convergen en el espacio público, evidenciando la urgencia de canales de diálogo institucionales que eviten futuros enfrentamientos.
