Operativo policial de madrugada en Lisboa y Oporto
Las fuerzas de seguridad lusas ejecutaron una contundente intervención durante la madrugada del domingo para disolver las concentraciones instaladas en favor del acceso a la vivienda. La actuación afectó de forma simultánea a la plaza del Rossio, en la capital del país, y a la plaza de João I, en Oporto, donde los manifestantes habían levantado tiendas tras las marchas del sábado.
El balance oficial de la operación confirmó un total de trece personas detenidas, de las cuales seis fueron arrestadas en Lisboa y siete en Oporto bajo los cargos de desobediencia a la autoridad. Asimismo, las autoridades policiales contabilizaron trece agentes heridos, todos ellos en la ciudad norteña, requiriendo el traslado hospitalario de ocho efectivos.
Por parte de los colectivos sociales también se reportaron numerosos lesionados durante el desalojo. La defensa jurídica de los arrestados en Oporto informó que presentará una denuncia penal contra el ministro de Administración Interna, Luis Neves, y el director de la Policía de Seguridad Pública, Pedro Moura, al considerar desproporcionado el despliegue.
Reacción institucional y críticas por la dureza
La intervención generó una rápida respuesta política en el país. El presidente de la República, António José Seguro, exigió explicaciones formales al Ejecutivo y a la Provedoria de Justiça para esclarecer los detalles del operativo, el estado de los arrestados y la situación de los heridos tras los altercados en los espacios públicos.
Desde la policía se defendió la legalidad de la medida al argumentar que los manifestantes ocupaban la vía pública sin autorización y que opusieron resistencia activa, arrojando objetos contundentes, pintura y material pirotécnico contra los agentes. No obstante, los organizadores y testigos denunciaron una respuesta abusiva que incluso afectó a trabajadores de los medios de comunicación.
En medio del tenso clima posterior, los manifestantes locales señalaron que “la indignación es muy grande”, motivo por el cual miles de ciudadanos evaluaban dar continuidad a las protestas pese a las acciones de desalojo registradas por las autoridades.
Reclamaciones contra la crisis habitacional
Las movilizaciones principales se habían desarrollado horas antes de los incidentes en un ambiente pacífico. Más de un millar de personas recorrieron las calles del centro lisboeta para exigir soluciones urgentes ante la escalada de precios y la dificultad generalizada para acceder a una vivienda digna en el territorio nacional.
Las demandas de las plataformas convocantes incluyen la retirada inmediata de la reforma legal sobre los alquileres impulsada por el Gobierno, la prohibición de los desahucios sin realojo, la imposición de topes a las rentas y restricciones a la adquisición de inmuebles por parte de grandes fondos de inversión internacionales.
El primer ministro, Luís Montenegro, ha descartado por completo retirar la controvertida iniciativa legislativa, aunque abrió la puerta a posibles modificaciones antes de su votación definitiva en el Parlamento, donde el proyecto ya superó su primer trámite gracias a la abstención de la formación ultraderechista Chega.
