Familias palestinas de la aldea de Qusra, situada en la Cisjordania ocupada, han sido obligadas a abandonar sus viviendas bajo la presión de tropas militares. Esta medida se produce a pesar de los compromisos previos adquiridos por la cúpula castrense para frenar la escalada de violencia perpetrada por colonos en la región.
Toma de control y desalojos forzosos
El operativo militar se intensificó cuando efectivos armados tomaron el control de al menos ocho viviendas bajo el argumento de llevar a cabo una intervención temporal. Aunque posteriormente se devolvió el acceso a seis de esos inmuebles, el clima de hostigamiento continuó afectando gravemente a los residentes locales.
El asedio comenzó días atrás con la instalación de barricadas que bloquearon los accesos a los hogares, cortaron servicios básicos como el agua y la electricidad, y obstaculizaron la asistencia médica urgente. Testigos presenciales señalaron que las fuerzas de seguridad trasladaron a los afectados a espacios reducidos mientras se desarrollaban las acciones en la zona.
El ejército llegó alrededor de las 10:00 de la mañana y nos pidió que evacuáramos las casas debido a una operación militar en la zona que duraría tres días.
Tras una visita del comandante militar responsable de la zona, general de división Avi Bluth, se retiraron algunas estructuras temporales instaladas por los colonos, pero estos permanecieron en las inmediaciones. Los habitantes denunciaron destrozos en sistemas de seguridad y pertenencias personales tras el paso de los uniformados por las viviendas afectadas.
Denuncias de limpieza étnica e impunidad
Diversas voces críticas dentro y fuera de Israel han calificado los hechos con extrema dureza. El ex primer ministro israelí Ehud Olmert denunció públicamente que lo sucedido responde a un intento concertado y meticuloso de limpieza étnica, advirtiendo sobre la gravedad institucional de los actos cometidos en el territorio ocupado.
En lugar de enviar una furgoneta policial y arrestar a los criminales… las fuerzas de seguridad han intentado negociar con ellos. Son unos delincuentes. Se creen los dueños de la tierra
Organizaciones sociales y medios locales han cuestionado la actuación de las fuerzas de seguridad, señalando que la falta de detenciones fomenta un clima de absoluta impunidad. Desde el año 2020, más de 1.100 palestinos han perdido la vida en incidentes violentos vinculados a civiles armados y militares en la región, registrándose un número mínimo de acusaciones formales.
Informes de entidades defensoras de los derechos humanos indican que esta dinámica forma parte de un desplazamiento sistemático que ha afectado a 64 comunidades palestinas en los últimos tres años, obligando a miles de personas a abandonar permanentemente sus tierras y lugares de origen.
