Denuncian que las fuerzas israelíes continúan los ataques cotidianos
Un bloque conformado por más de un centenar de organizaciones humanitarias y de derechos humanos ha alzado la voz para advertir sobre la crítica situación en la Franja de Gaza. Cuando se cumple un año de la implantación del alto el fuego impulsado por la Administración de Donald Trump, las entidades denuncian que el acuerdo existe solo sobre el papel debido a la persistencia de las operaciones militares.
Desde octubre de 2025, los operativos, disparos y bombardeos perpetrados por Israel se han cobrado la vida de más de 1.400 personas en el enclave palestino. Entre las víctimas mortales figuran al menos 324 niños y niñas, una cifra que evidencia la continua vulneración de los compromisos adquiridos en el pacto internacional.
El impacto devastador en la infancia y el duro invierno
La directora ejecutiva de Save the Children, Inger Ashing, ha manifestado su profunda preocupación a través de un comunicado oficial. Desde que se anunció el alto el fuego, ha muerto casi un niño o niña cada día. Las familias permanecen atrapadas en un ciclo devastador de pérdidas y privaciones, incapaces de recuperarse. Los Gobiernos que respaldaron este acuerdo deben utilizar su influencia para detener las muertes y garantizar que los niños y niñas tengan acceso a alimentos, atención sanitaria, refugio y educación, declaró.
Esta cruda realidad golpea a una población en la que cerca de dos millones de personas sobreviven en tiendas de campaña, campamentos improvisados o estructuras gravemente dañadas. La llegada de la época invernal agrava drásticamente las condiciones de vida, siendo este el cuarto invierno consecutivo que atraviesan los civiles desde el estallido del conflicto en 2023.
Restricciones severas a la ayuda y colapso sanitario
Por su parte, el secretario general del Consejo Noruego para los Refugiados (NRC), Jan Egeland, criticó duramente la inacción internacional. Es absolutamente vergonzoso que, un año entero después de la firma del alto el fuego, la situación de la población palestina en Gaza haya mejorado tan poco, expresó, añadiendo que los bloqueos gubernamentales impiden la llegada de maquinaria y elementos esenciales para la reconstrucción.
La falta de suministros mantiene colapsada la infraestructura médica, provocando que ninguno de los 36 hospitales operativos en la región funcione a su máxima capacidad. Además, la persistencia de trabas burocráticas y militares ha impedido la salida de más de 18.500 pacientes que requieren traslados urgentes al exterior, un retraso que ya ha costado la vida a más de un millar de enfermos.
Hambruna persistente y obstrucción a la reconstrucción
A pesar del ingreso esporádico de ciertos productos básicos, 1,4 millones de habitantes continúan sufriendo niveles extremos de inseguridad alimentaria. Paralelamente, la destrucción de los sistemas de saneamiento y la falta de agua potable incrementan de forma exponencial el riesgo de brotes epidémicos entre los civiles desplazados.
Las organizaciones firmantes, entre las que destacan Oxfam, Amnistía Internacional y Cáritas, concluyen que el panorama actual difiere radicalmente de lo pactado. Un año después, el patrón es inconfundible: se sigue matando a familias; siguen muriendo niños y niñas de enfermedades prevenibles. Gaza sigue sembrada de municiones sin explotar; las viviendas yacen entre escombros que no pueden retirarse, y la ayuda no llega a las personas que la necesitan desesperadamente. Esto no es lo que se suponía que debía lograr el alto el fuego, lamentaron en conjunto.
