Un romance en Tinder entre un comandante español y una mujer vinculada a Rusia enciende las alarmas en la OTAN
Una aplicación de citas se ha convertido en el epicentro de un delicado caso de seguridad internacional que afecta directamente a la Alianza Atlántica. Un mando naval español ha sido suspendido de sus funciones y se encuentra bajo una rigurosa investigación tras entablar una relación sentimental a través de la plataforma Tinder con una ciudadana de origen ruso, según ha revelado una investigación periodística.
El oficial desempeñaba sus funciones en el Mando Marítimo Aliado (Marcom), localizado en la estratégica base militar de Northwood, en el Reino Unido. Este centro neurálgico resulta fundamental para la defensa europea, ya que desde sus instalaciones se supervisa y rastrea de manera constante la actividad de los buques de guerra y los submarinos procedentes de Rusia que navegan por aguas británicas.
Sospechas de espionaje y expulsión de la base
El vínculo afectivo comenzó a finales de 2024, pero la situación pronto captó la atención de los servicios de inteligencia y seguridad tanto españoles como aliados. La mujer involucrada fue identificada como Janina White, una ciudadana que cuenta con doble nacionalidad británica y polaca, sobre quien recayeron sospechas de presunta colaboración con los intereses del Kremlin.
Ante la gravedad de los indicios, el personal de seguridad de la base británica decidió revocar de inmediato el acceso a las instalaciones a la ciudadana. Meses más tarde, durante el verano de 2025, la presión sobre el militar aumentó hasta desembocar en su expulsión total del cuartel general y su posterior repatriación obligatoria a España, donde las pesquisas continúan abiertas.
La defensa de la protagonista y las restricciones en el hogar
Por su parte, Janina White ha negado rotundamente cualquier vinculación con actividades de espionaje o con agencias de inteligencia extranjeras. En declaraciones públicas, la afectada aseguró que su vínculo con el comandante ya es historia y defendió su absoluta inocencia ante los señalamientos de la inteligencia militar.
“Sé con toda seguridad que no soy una espía rusa. La última vez que lo comprobé, no lo era“, señaló tajantemente la ciudadana. Asimismo, detalló que en el ámbito doméstico existía una norma estricta para evitar cualquier filtración de información clasificada o asuntos profesionales relacionados con la flota submarina.
“Dije que no. En casa teníamos la regla de que él no hablaba de su trabajo. Sabía que estaba tratando con la flota y los submarinos rusos clandestinos. Pero estaba totalmente prohibido hablar de cualquier detalle al respecto en casa”, argumentó la expareja del militar sobre los límites que supuestamente mantenían en su relación.
Una investigación internacional y tensión institucional
El detonante inicial de las pesquisas internas se produjo cuando la mujer acudió como invitada a una celebración navideña en el comedor de suboficiales y sargentos del recinto militar en Northwood. Las dudas sobre su perfil aumentaron exponencialmente debido a su afición declarada por el tiro deportivo, lo que motivó la apertura formal de expedientes por parte de los organismos de seguridad de la OTAN y de España.
Los documentos del caso también recogen desplazamientos conjuntos, como la visita al cuartel general marítimo de la Alianza situado en Oeiras, Portugal. “Entramos en la base y, mientras él tenía acceso a todos esos ordenadores y datos de máxima seguridad, yo estaba sentada en la piscina tomando café y té, disfrutando del momento“, relató White sobre aquellos desplazamientos.
El pasado 29 de julio de 2025, las autoridades españolas anularon formalmente la asignación del comandante en el Marcom. Tras la medida, el oficial envió una comunicación oficial al vicealmirante Mike Utley, en la cual denunció haber sido víctima de un trato injusto y perjudicial para su entorno personal.
“Lo que debería haber sido un entorno seguro y de apoyo para las familias de militares se convirtió en un lugar hostil y divisivo. El impacto psicológico de esta crueldad en mi familia, tanto con mi expareja como con mi nueva pareja, fue enorme“, lamentó el mando militar en su escrito de protesta antes de abandonar definitivamente suelo británico.
