La esperada llegada de una de las grandes apuestas de la temporada otoñal a la gran pantalla se ha saldado con un resultado muy alejado de las expectativas comerciales. La colaboración entre el afamado actor y el prestigioso director Alejandro G. Iñárritu apuntaba a convertirse en uno de los acontecimientos cinematográficos del año, pero las cifras iniciales confirman un tropiezo histórico en la carrera de sus principales responsables.
Un arranque comercial desastroso en las salas
Durante su primer fin de semana en cartelera, el largometraje apenas logró sumar 8 millones de dólares en el mercado estadounidense, complementados con otros 12 millones de dólares procedentes de la distribución internacional. Esta modesta cifra sitúa el debut global en unos insuficientes 20 millones de dólares, convirtiéndose de este modo en el peor estreno comercial protagonizado por Tom Cruise en los últimos 19 años, un registro negativo que no se veía desde el lanzamiento de Leones por corderos en 2007.
Considerando que el presupuesto de producción ascendió a los 160 millones de dólares, el proyecto se perfila como un bache financiero sin precedentes para su protagonista. A diferencia de sus intervenciones en exitosas franquicias de acción donde su sola presencia garantiza la afluencia masiva de espectadores, en esta ocasión la propuesta artística no ha logrado conectar con la audiencia general. Esta fría acogida económica se vio reflejada también en la evaluación del público, obteniendo una calificación de C+ en las encuestas de salida de CinemaScore.
Previsiones de pérdidas millonarias y un año complejo para el estudio
De acuerdo con los análisis financieros publicados recientemente por medios especializados, las pérdidas finales vinculadas al proyecto podrían alcanzar hasta los 150 millones de dólares, incluso bajo escenarios optimistas donde la recaudación total logre superar la barrera de los 50 millones de dólares. Antecedentes comerciales recientes de características similares demostraron una escasa permanencia en salas, con acumulados totales que apenas rozaron cifras muy discretas en su paso comercial.
Este traspié comercial incrementa la presión sobre los resultados económicos de la compañía distribuidora durante un ciclo fiscal especialmente complicado. Tras un ejercicio anterior muy lucrativo, el estudio ha encadenado una serie de lanzamientos que no han cumplido con las metas financieras previstas, acumulando varios títulos con un rendimiento comercial inferior al proyectado a lo largo de los últimos meses.
La superproducción dirigida por el cineasta mexicano se incorpora así al grupo de títulos que han lastrado los números de la empresa este año, frustrando las expectativas de obtener tanto réditos notables en taquilla como un recorrido destacado en la temporada de galardones. Las esperanzas de recuperación del estudio quedan depositadas ahora en los futuros estrenos de gran formato previstos para el cierre del año, los cuales deberán enfrentarse a una competencia sumamente intensa en la cartelera global.
