El compromiso cultural de la comunidad universitaria
Con el propósito de mantener vigentes las raíces y la cosmovisión de los pueblos originarios, la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH) desarrolló una serie de actividades conmemorativas durante las festividades del Día de Muertos. Estas acciones buscan consolidar el rescate de las expresiones populares que conectan la identidad académica con la vasta riqueza mitológica del país.
Conforme avanzaba la jornada y el característico aroma de la flor de cempasúchil inundaba el ambiente, los altares monumentales y las representaciones escénicas comenzaron a cobrar protagonismo. En esta edición, el enfoque principal estuvo a cargo de la Facultad de Artes, instancia que decidió visibilizar la figura de los tzinacantli, conocidos en la tradición prehispánica como los murciélagos guardianes del Mictlán y protectores de las almas durante su tránsito por el inframundo.
El simbolismo ancestral en el inframundo
De acuerdo con los relatos de la época prehispánica, estos peculiares animales nocturnos desempeñan un rol fundamental al devorar la luz, un acto simbólico que permite a las almas humanas alcanzar el descanso eterno. Asimismo, se les atribuye la misión de custodiar a los espíritus en el Temiminalóyan, el sexto nivel del inframundo mexica.
Para honrar este legado cultural y destacar su relevancia dentro del equilibrio ecológico y mitológico, una comitiva integrada por estudiantes y académicos se trasladó hasta el municipio de Aquiles Serdán. En este emblemático escenario, la comunidad de la UACH montó sus ofrendas tradicionales, las cuales estuvieron acompañadas por interpretaciones musicales de guitarra y la degustación de sotol, bebida tradicional de la región.
Arte, danza y fotografía en honor a los mitos
El desplazamiento nocturno de millones de ejemplares de murciélagos sirvió como telón de fondo para la ejecución de una danza ritual. En dicha presentación, alumnos ataviados como catrinas y catrines escenificaron la dualidad entre la luz y la oscuridad, así como el vínculo permanente entre la vida terrenal y el más allá, evidenciando el fervor con el que la institución preserva sus costumbres.
Para documentar esta propuesta artística y cultural, se contó con la colaboración directa de diversos talentos universitarios que formaron parte de la sesión fotográfica y producción escénica, entre quienes destacan Luis Francisco García Arneros, Georgina Lissete Montoya Campos, Juan Yared Velásquez Favela, Gabriela Ruiz González, Rubén Abraham Quintero Gómez y Vanely Hernández Morán, bajo la dirección de la lente fotográfica a cargo de Octavio Romero.
