La noche del pasado martes, la Glorieta Cuauhtémoc se convirtió en el corazón de la celebración mundialista en Tijuana, con los cientos de personas y familias completas que se reunieron en este emblemático punto de la ciudad, para festejar el triunfo de la Selección Mexicana por 2-0 sobre Ecuador, resultado que le dio el pase a los octavos del Mundial.
Desde minutos después del silbatazo final, una auténtica marea verde comenzó a cubrir la glorieta. Camisetas del Tri, banderas ondeando al viento, sombreros, máscaras de luchadores y rostros pintados formaron un mosaico lleno de orgullo que, por varias horas, hizo olvidar cualquier diferencia entre los asistentes.
La felicidad se apoderó del lugar desde el primer instante entre los asistentes, entre los que se vieron niños sobre los hombros de sus padres, grupos de amigos abrazándose y adultos mayores coreando los cánticos futboleros y compartieron el mismo sentimiento y la ilusión de ver a México seguir haciendo historia en una Copa del Mundo disputada en casa.
Los cláxones de los automóviles no dejaron de sonar entre las caravanas de vehículos que se quedaron a unas cuadras de la glorieta, ya que se impidió el paso hasta esa zona para evitar algún accidente, mientras los pasajeros agitaban banderas por las ventanas y respondían con gritos de “¡México, México!” a quienes celebraban desde las banquetas.
En distintos puntos se escucharon bocinas portátiles que reproducían algunos clásicos de las fiestas mexicanas y muy pronto “Payaso de Rodeo” puso a decenas de aficionados a bailar, mientras “La Chona” desató otra ola de festejos que fue acompañada por un conjunto norteño que llegó al sitio para poner música en vivo a una celebración espontánea.
No faltaron los tradicionales “¡Quiere volar, quiere volar!”, que retumbaban una y otra vez entre la multitud, actividad en la que se observaron a varias personas volando por los cielos, mientras grupos de jóvenes organizaban el popular “trenecito”, avanzando entre los asistentes que respondían con aplausos, risas y nuevos cánticos.
De repente, entre la multitud también se apoderó el “¿Y si sí?”, la frase esperanzadora que en los últimos encuentros de la selección ha estado cobrando muchísima fuerza para empezar a creer que México puede romper viejas barreras y competir por algo grande.
Con la victoria sobre Ecuador, México suma cuatro triunfos consecutivos, ocho goles a favor y ninguno en contra, consolidándose como una de las selecciones más sólidas del torneo. Ahora enfrentará en los octavos de final a la selección de Inglaterra, que derrotó este miércoles a República Democrática del Congo, el próximo domingo 5 de julio a las 5:30 pm.
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