Política de crueldad y deportación contra migrantes mexicanos desde EEUU en la era Trump2
Por Ana Valeria Dávila Velázquez, Sebastián Arenas Ángeles y Luis Manuel Rivera Rodríguez
CDMX. Mayo de 2026
El rostro de Yadira y Nurivan se observan lejanos, como recordando y viviendo nuevamente los momentos que pasaron durante la deportación que sufrió Nurivan de Estados Unidos a México, en junio de 2025, y que, aunque Yadira no vivió directamente una deportación, si sufrió las consecuencias de ésta.
Nurivan Burgos tiene 29 años, nació en la Ciudad de México pero había residido en Orlando, Florida, en Estados Unidos con su familia desde los 6 años, cuando sus papás decidieron trasladarse a aquel país en busca de una “mejor vida”. Yadira Dávila es una mujer de 28 años, también originaria de la Ciudad de México y migrante en Orlando donde conoció a Nurivan en el trabajo, se enamoraron y luego de un año se casaron del otro lado del muro. La pareja ya tenía una vida estable, Nurivan además contaba con residencia permanente y un trabajo estable en la construcción.
Yadira y Nurivan cuentan que ellos no sabían realmente como trabajaba el ICE (El Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos) y que solo tenían la información de la migra estaba en aeropuertos y en la frontera con México deteniendo “criminales”, o al menos eso decían las noticias que consumía la pareja cotidianamente.
Con la llegada del presidente Donald Trump, el 20 de enero de 2025, la situación cambió drásticamente ya que las personas están siendo deportadas luego de ser identificadas por sus rasgos morenos.
En entrevista por Nómadas, Nurivan comenta que fue deportado injustamente ya que contaba con residencia permanente en Estados Unidos, pero Inmigración le envió un citatorio para “revisar documentos”. Era el 17 de abril de 2025, nuestro entrevistado se presentó a las 8:30 am en la Corte, tal y como lo habían citado. En dicha audiencia lo detuvieron por una orden de deportación que nunca existió.
Las condiciones dentro de los Centros de detención del ICE son deplorables, comenta Yadira: “si estás enfermo a ellos no les importa, no te dejan comunicarte con tu familia, sufres discriminación”. Nurivan es más específico: “es un congelador donde te meten con 40 ó 50 personas y no te dan ni suéter ni nada y te duermes en el piso”.
“Yo lo viví en carne propia”, comenta Nurivan. Cuenta que les daban la comida con gusanos y que los migrantes permanecen incomunicados una vez que son detenidos por el ICE. “Ellos y el presidente Trump solo quieren números y no les importa a quien están deteniendo y deportando” remata.
De acuerdo con los datos y estadísticas de Immigration and Customs Enforcement (ICE), y el análisis de del Vera Institute of Justice, las detenciones y deportaciones de inmigrantes han mostrado un incremento notable coincidiendo con el cambio de administración en Estados Unidos en 2025.
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Yadira cuenta que cuando deportaron a Nurivan, la incertidumbre y el miedo la aquejaban, ya que no podía salir libremente de su casa, ni siquiera a realizar compras por el miedo a ser detenida y deportada, “Yo tenía preocupación por Nurivan, ya que había veces que no sabíamos de él por días, lo movían de un centro de detención a otro y nadie te daba información de cómo estaba o dónde estaba”.
Cuando te detienen no les importa si eres criminal o no, comenta Nurivan, “te agarran, te esposan de manos y pies y te encierran tratándote como criminal y encerrándote con criminales en un mismo lugar […] Ellos mismos sabían que yo tenía la residencia estadounidense y me decían que no entendían mi caso pero que me tenían que deportar”.
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Nurivan narra que lo mantuvieron incomunicado por casi 15 días, entre el 17 de abril y los primero días de mayo de 2025, enviándolo a diferentes cárceles, vistiendo de naranja o azul. “Me mantuvieron incomunicado hasta que fui deportado”, dijo Nurivan, quien pudo comunicarse con su familia una vez que ya estaba en México.
“Cuando uno pasa por estas situaciones, uno aprende a valorar a la familia […] ya que la familia siempre está contigo pase lo que pase”.
La afectación directa, una vez que ya eres deportado, se nota en lo económico, comentan los dos entrevistados, quienes advierten que las cuentas siguen corriendo y no se tiene tu fuente de ingreso “y el trabajo está escaso en México, o no te contratan por la falta de experiencia, porque no es lo mismo el trabajo que se realiza aquí que allá, el pago es menor y los diplomas y certificados laborales se pierden con la deportación”.

La discriminación y el racismo es lo que predomina en las deportaciones
Nurivan describe que durante su detención supo de una persona detenida que estaba enferma de diabetes, pero la gente de la prisión le daba el medicamento esporádicamente, ese detenido finalmente fue deportado pero no a su país de origen sino a otro, siendo un caso de los miles que pasan a diario en las deportaciones, en las que las personas son deportadas a otros países que no son sus lugares de origen.
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Se han suscitado muertes entre los detenidos, comenta Nurivan, a las autoridades no les importa, la situación no va a cambiar hasta que el pensamiento del presidente Trump cambie, afirma.
“Si eres migrante y estás pasando por una historia como la que pasé, reza, rezar es lo único que te va a dar tranquilidad y quitar malos pensamientos […] Yo no soy muy religioso pero rezar me dio cierta tranquilidad y paz mientras estuve encerrado”.
Para Yadira, cónyuge de nuestro entrevistado, la deportación de Nuriván le afectó sobre todo en lo económico, ya que el mexicano era el proveedor principal de su hogar, “ahorren y quiéranse mucho porque uno nunca sabe que va a pasar en el futuro” afirmó.
A raíz de la deportación de Nurivan, Yadira tomo la decisión de regresar a la Ciudad de México con su pasaporte mexicano, “tenía mucho miedo de que me detuvieran en el aeropuerto de Orlando, ya que no cuento con una reincidencia legal para vivir en Estados Unidos”, nos explicó Yadira.
Cuando llegó a la Ciudad de México y una vez reunida con Nurivan, se dedicó a la venta de joyería y, después de 10 meses radicando en México, gracias a la experiencia laboral del otro lado del muro, a los estudios e idiomas de Nurivan, éste tuvo la oportunidad de irse a trabajar a Saskatoon, Canadá, a través de una feria del empleo organizada por el Gobierno de México. La pareja volvió a migrar.
Nurivan nos dice que el proceso de selección para este nuevo empleo no fue fácil, ya que después de varias entrevistas, exámenes y demás tramites, finalmente lograron que les otorgaran una visa de trabajo a los dos, “ahora trabajamos sin miedo de ser deportados o detenidos por nuestros rasgos físicos o color de piel”.
Aquí seguimos luchando, afirma Yadira, “con una nueva oportunidad, en Canadá, con la diferencia de que nuestros papeles están en regla para poder trabajar y sin el miedo de ser deportados nuevamente, agradecidos por esta nueva experiencia que se nos ha brindado para continuar con nuestros sueños”
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“Es importante alzar la voz por todo lo que está pasando con los migrantes, buscar ayuda, visibilizarse, informarte, sobre tus derechos como migrante para que no abusen de ti y apoyarse entre todos”, comenta Yuridia.
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Entre el nacionalismo y la no pertenencia
En entrevista con Diana Vázquez Morán, co-coordinadora de retorno digno e incidencia en ODA, Otros Dreams en Acción, organización de personas deportadas y retornadas desde EEUU a México, explicó que el mecanismo de un retorno migrante a México tiene que ser comprendido desde la dignidad y la sanación, ya que es un proceso complejo, señalando que el Estado mexicano suele generar un sentimiento de “no pertenencia” en las personas deportadas o retornadas como Nurivan y Yadira.
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En este sentido, enfatizó el valor de compartir narrativas y memorias —como las plasmadas en el libro “Lxs Otrxos Dreamers”— para construir una comunidad sólida y fortalecer la defensa de los derechos de los migrantes.
Al profundizar en las raíces del movimiento, apuntó que la experiencia de la migración y el retorno está históricamente vinculada a la construcción del nacionalismo. Ante esto, propuso romper con ese arquetipo ficticio de identidad nacional para poder interpelar de manera crítica al Estado-Nación. Finalmente, concluyó que el trabajo de ODA funciona como una red de apoyo y cooperación, la cual permite la germinación y el florecimiento de las “semillas” que la propia organización y la comunidad han sembrado colectivamente.
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Si deseas conocer más sobre el trabajo que realiza ODA, Otros Dreams en Acción, visita su página oficial https://www.odamexico.org/ o contáctatelos vía Whats App al número +52 55 6875 1027, o en sus páginas de Youtube, Facebook e Instagram.
*Esta pieza fue elaborada en el Taller de periodismo narrativo de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM).
El cargo “Yo lo viví en carne propia, es un congelador”: Nurivan Burgos apareció primero en NÓMADAS.