31 Minutos convoca a más de 230 mil personas en celebración de las infancias
El corazón de la capital del país dejó de ser un espacio cívico para convertirse en un punto de encuentro emocional y cultural donde la nostalgia, el humor y la música se entrelazaron en una misma experiencia colectiva. Más de 230 mil personas se congregaron en el Zócalo de la Ciudad de México para celebrar el Día de las Infancias con el espectáculo “Yo Nunca Vi Televisión”, encabezado por el icónico programa chileno 31 minutos.
Organizado por el Gobierno capitalino, encabezado por Clara Brugada Molina, a través de la Secretaría de Cultura local, el evento no solo destacó por su capacidad de convocatoria, sino por su carácter incluyente: niñas, niños, madres, padres y adultos jóvenes compartieron un mismo lenguaje generacional construido a partir de canciones, personajes y recuerdos.
Desde tempranas horas, el Centro Histórico se llenó de asistentes caracterizados con elementos distintivos del universo de la serie: orejas de conejo, calcetines coloridos y peluches de personajes como Juanín. Sin embargo, el fenómeno trascendió lo infantil. Para muchos adultos, la presentación significó una oportunidad de reconectar con su propia infancia, ahora desde una nueva perspectiva acompañados de sus hijas e hijos.
El espectáculo arrancó por la tarde con temas como “Mr. Guantecillo” y “Nunca Me He Sacado un 7”, que prepararon el ambiente para un concierto que alcanzó su punto álgido al caer la noche. A las 19:00 horas, con la silueta de la Torre Latinoamericana como telón de fondo, el intro del programa detonó una reacción unánime entre el público.
La propuesta escénica combinó música en vivo con una narrativa satírica que evocó el estilo característico del programa, abordando temas ficticios con humor crítico. Canciones como “Rin Raja”, “Tangananica Tangananá” y “Objeción Denegada” fueron coreadas masivamente, confirmando la vigencia cultural de la agrupación.
Uno de los momentos más destacados fue la interpretación de “Diente Blanco, No Te Vayas”, fusionada con “Querida”, del cantautor Juan Gabriel, que provocó una de las ovaciones más intensas de la noche. A lo largo del concierto, temas como “Mi muñeca me habló” y “El Dinosaurio Anacleto” consolidaron una atmósfera festiva que no decayó en ningún momento.
El clímax emocional llegó con “Yo Nunca Vi Televisión”, donde la barrera generacional desapareció por completo: adultos y menores compartieron el mismo entusiasmo, evidenciando que el impacto del programa ha trascendido el tiempo y las edades.
Más allá del espectáculo, la jornada reflejó una política cultural orientada a la apropiación del espacio público y al fortalecimiento del tejido social a través del arte. La Plaza de la Constitución se consolidó, por unas horas, como un espacio de convivencia masiva donde el derecho al esparcimiento y la cultura se ejerció de manera colectiva.
El evento cerró con una certeza compartida: la infancia no es solo una etapa de la vida, sino una experiencia que puede reactivarse en comunidad. En esta ocasión, fue la música y el humor de 31 Minutos lo que permitió que cientos de miles de personas volvieran, aunque fuera por un instante, a mirar el mundo con otros ojos.
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