El Senado de la República conmemoró recientemente los 75 años de la CEPAL en México. Tres cuartos de siglo después, el diagnóstico estructuralista sigue doliendo: la región continúa atrapada en una trampa de bajo crecimiento y una desigualdad lacerante donde el 10% más rico captura el 66% de la riqueza total. Ante esta realidad, la administración de la Dra. Claudia Sheinbaum ha abierto un diálogo histórico al poner sobre la mesa conceptos fundamentales como la “soberanía” y la “prosperidad compartida”. El reto actual no es confrontar, sino sumar visiones e innovación para profundizar y consolidar esta transformación social, encontrando nuevos modelos que democraticen el acceso al dinero y al financiamiento desde el corazón de nuestras regiones.
Frente a la inercia del pasado, esta propuesta rompe de tajo con el gran fracaso del neoliberalismo —que redujo el desarrollo a la especulación, la exclusión y el desmantelamiento de lo público— para proponer un empoderamiento económico con bioética y un profundo sentido humanista a través de la tokenización de activos reales (Real World Assets o RWA) mediante tecnología blockchain.
Democratización financiera y vocaciones regionales
El neoliberalismo nos enseñó a medir el valor de un país según su nivel de deuda o el beneplácito de capitales extranjeros golondrina, centralizando la riqueza. El verdadero humanismo económico invierte los factores y reconoce que un país vale por sus tierras, su oro, su agua y, sobre todo, el talento de su gente.