Qué es la Pax Silica y por qué puede ser una trampa para Europa

La UE firma este tratado creado por EEUU para acabar con la soberanía digital que promulga la ONU y promover que los países abracen las inteligencias artificiales de las grandes tecnológicas estadounidenses
Las dependencias que ahogan a Europa
La Unión Europea abandona la multilateralidad en favor del mundo que quiere construir Donald Trump con sus propias normas. Mientras la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, llena sus discursos de alegatos en favor de la soberanía digital de Europa, la UE acaba de firmar esta semana la Pax Silica, un tratado diseñado y construido por la Administración de Trump contra la “trampa de la soberanía digital” con la justificación de crear cadenas de suministro sólidas relacionadas con la tecnología de inteligencia artificial (IA) frente al control de China de minerales críticos y tierras raras, que son esenciales para esta tecnología.
La Comisión Europea ya argumentó para su adhesión que Pax Silica no es jurídicamente vinculante porque se trata de una declaración política más que de un acuerdo comercial, aunque en su redacción se recogen frases como “apoyamos la promoción de un ecosistema compartido y de confianza de desarrolladores y proveedores de inteligencia artificial para modernizar las industrias tradicionales y abrir nuevos mercados y servicios que garanticen una prosperidad duradera para nuestros pueblos”.
Tampoco se entiende la rúbrica de la Pax Silica por parte de Europa cuando EEUU y la UE ya habían acordado un plan de acción sobre minerales críticos. Ambos bloques firmaron un memorando de entendimiento sobre una asociación estratégica para profundizar en la cooperación en este tipo de materias primas. Los minerales críticos y las tierras raras se han convertido en fundamentales en el nuevo contexto geopolítico ya que son fundamentales para la industria tecnológica y de defensa. China controla el suministro mundial de metales críticos: representa el 70% de la minería global y el 90% de la capacidad de procesamiento de estos materiales en el mundo.
Pero además hay una clara contradicción en la firma de este acuerdo y las políticas que, en teoría, está desarrollando la UE. Solo unas semanas antes, la Comisión lanzaba el Paquete de Soberanía Tecnológica Europea, un conjunto de medidas para reforzar la capacidad de Europa en semiconductores, la IA, la nube y el código abierto frente a China, pero también ante Estados Unidos. La UE necesita reducir la dependencia de ambos países ya que solo representa el 9% del mercado mundial de semiconductores, la capacidad de computación sigue siendo insuficiente y sigue dependiendo estructuralmente en ciberseguridad de proveedores no europeos.
Aunque tampoco hay que olvidar que en el recientemente ratificado acuerdo comercial entre la UE y Estados Unidos, que algunas capitales europeas señalaron como “humillante”, Europa se comprometió a adquirir “al menos 40.000 millones de dólares en semiconductores estadounidenses para inteligencia artificial”.
La soberanía digital es “retrógrada y contraproducente”
El artífice de la Pax Silica es Jacob Helberg, subsecretario de Asuntos Económicos de EEUU, que abiertamente ha criticado la idea promovida por organismos multilaterales como la Organización de Naciones Unidas (ONU) con su Pacto Digital Mundial de que cada país debería desarrollar una infraestructura completa de inteligencia artificial propia (hardware, datos, modelos y capacidades nacionales) para alcanzar la “soberanía digital”.
Según Helberg, esta visión del mundo es “retrógrada y contraproducente”, ya que en su opinión la soberanía digital es “una especie de mediocridad sincronizada: un planeta de clones a pequeña escala, cada uno reconstruyendo heroicamente el avance del año pasado”. A final queda claro que con la Pax Silica lo que se pretende es que las grandes tecnológicas de EEUU sean las proveedoras de inteligencia artificial mientras el resto de países colaboran en consolidar “una cadena de suministro fiable e indispensable” de materias primas para una supuesta “seguridad económica mutua”.
El político estadounidense asegura que las grandes plataformas digitales estadounidenses “siempre han distribuido más valor del que han retenido; generan más riqueza por encima de ellas de la que capturan dentro de sí mismas” y que “competir en productos y métodos ya existentes, lejos de ser el motor de la prosperidad, suele ser más bien el cementerio del crecimiento y el camino hacia el estancamiento”.
En una entrevista en Financial Times, el subsecretario de Asuntos Económicos de EEUU reconocía que “prácticamente todo lo que hacemos implica trabajar en estrecha coordinación con nuestras empresas privadas” y apuntó cómo Israel, Singapur y Emiratos Árabes Unidos han utilizado con éxito tecnología estadounidense, lo que, según él, ha hecho que “rindan muy por encima de lo que cabría esperar por su tamaño, por lo que deberían ser un ejemplo muy sólido para quienes tienen dudas”.
Mar Hidalgo, analista del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE) dependiente del Ministerio de Defensa, puntualiza que la Pax Silica “pretende convertirse en la fórmula definitiva con la que Trump busca seguir siendo líder en tecnologías de IA” y demuestra “el creciente reconocimiento por parte de la Administración Trump del link directo que existe entre la superioridad tecnológica, la seguridad nacional y la soberanía económica”.
La analista del IEEE resalta que “la falta de acceso a determinados minerales producidos y procesados por China se ha convertido en una grave preocupación para la industria tecnológica mundial, y en especial, para la de EEUU, que lo considera una cuestión de seguridad nacional”. Hay que recordar que China ya ha usado como herramienta de coerción su control de exportaciones de minerales críticos cuando Estados Unidos puso en marcha su caótica política comercial de aranceles o en sus cada vez más tensas relaciones con la UE.
“Uno de los objetivos perseguidos por Trump al formalizar esta alianza es contrarrestar la influencia de China en medio de una creciente competencia estratégica entre ambos países, lo que exige una lealtad política”, concluye Hidalgo.
EEUU: “Multiplicador del riesgo sistémico”
Y todo esto en un momento que como explica Sinan Ülgen, investigador del think tank Carnegie Europe, “Estados Unidos representa el socio más paradójico para la UE. El país es el principal pilar de las cadenas de suministro dentro del núcleo estratégico de los socios comerciales europeos, pero la convergencia política entre ambas orillas del Atlántico está disminuyendo. La creciente imprevisibilidad de la política comercial estadounidense, unida a una política exterior cada vez menos favorable a la relación transatlántica, está transformando al principal aliado de seguridad de la Unión Europea en uno de los mayores multiplicadores del riesgo sistémico para sus cadenas de suministro”.
A pesar de las relaciones caóticas con EEUU, la Comisión Europea instó a los Estados miembros de la UE a adherirse a la Pax Silica señalando que hará más fácil la coordinación en las cadenas de suministro tecnológicas y podría ser una vía de nuevas oportunidades para las empresas europeas. El mismo día que firmó la UE también lo hicieron Alemania y Grecia, mientras que Finlandia, Suecia o Países Bajos ya lo habían hecho.
“A través de Pax Silica damos la bienvenida a una Europa decidida a ser fuerte: a mantenerse firme y a unirse a nosotros para garantizar el acceso a las tecnologías que ayudarán a nuestras economías a construir un futuro mejor. Esa es la asociación que exige este siglo. Esa es la renovación que hemos elegido juntos”, declaró subsecretario de Asuntos Económicos de EEUU el día de la firma de la UE.
Sin embargo, países como Francia han señalado la iniciativa como una vía para “colonizar Europa” y elevaron las dudas de que esta firma pueda abrir la puerta que busca Estados Unidos para dejar sin autonomía regulatoria a la Unión Europea, una intención que persigue la Administración Trump en su defensa de las grandes compañías tecnológicas estadounidenses.