Una ofensiva coordinada desde laboratorios de ideas
Diversos centros de análisis, creadores de contenido y dirigentes políticos de ideología ultraconservadora en Estados Unidos e Israel han impulsado de manera sistemática la narrativa de que Ceuta y Melilla son territorios bajo dominación extranjera. Esta estrategia busca presionar al Ejecutivo español debido a su postura crítica ante las operaciones militares en Gaza y su distanciamiento de las directrices de la administración de Donald Trump.
Artículos publicados en plataformas como el Middle East Forum han llegado a calificar abiertamente a la ciudad autónoma como un espacio colonizado. En estos textos se insta a Rabat a replicar acciones históricas para forzar la expulsión de la población española, utilizando un argumentario que posteriormente ha permeado en otros influyentes institutos de investigación estadounidenses de corte conservador.
Confluencia de intereses geopolíticos
Especialistas en relaciones internacionales señalan que esta presión no responde a una orden única, sino a la convergencia de varios actores estratégicos. Entre ellos destacan el lobby de influencia marroquí en Washington, las redes de apoyo a la política exterior israelí y los sectores republicanos más duros partidarios de redefinir el gasto en la Alianza Atlántica.
“El lobby promarroquí lleva décadas intentando impulsar esta narrativa y ahora ha encontrado mayores altavoces en los círculos conservadores en EEUU y en Israel, sobre todo desde la firma con Israel de los Acuerdos de Abrahan, que han convertido a Marruecos en uno de los grandes aliados árabes de Israel”, afirma David Hernández, investigador del Real Instituto Elcano.
El eco del discurso en altas instancias diplomáticas
Esta corriente de opinión ha encontrado altavoces directos en representantes gubernamentales de primer nivel. Figuras diplomáticas y parlamentarias extranjeras han cuestionado públicamente la integridad territorial de los enclaves norteafricanos aprovechando episodios de alta tensión migratoria en la frontera.
Informes oficiales presentados en comités legislativos norteamericanos han introducido matices sobre la disputa territorial, sugiriendo la conveniencia de abrir vías de diálogo diplomático sobre el futuro de ambas ciudades. No obstante, portavoces oficiales han matizado posteriormente que Washington reconoce formalmente la soberanía nacional de España sobre los territorios.
Impacto en plataformas digitales y reacciones locales
La difusión de estos mensajes se ha intensificado notablemente a través de perfiles con gran repercusión en redes sociales, donde conocidos activistas y familiares de mandatarios extranjeros han equiparado la situación de los enclaves con debates territoriales en Oriente Medio, generando malestar institucional.
Frente a esta campaña exterior, las propias formaciones de la derecha y extrema derecha española se han visto en la necesidad de matizar o rechazar de plano estas tesis. Diversos dirigentes políticos nacionales han desautorizado calificar los territorios como coloniales, recordando que forman parte inseparable del Estado desde hace siglos y reprochando la injerencia de actores extranjeros en asuntos internos.
Analistas de política internacional coinciden en que estas maniobras forman parte de un contexto más amplio impulsado por corrientes afines al trumpismo. El objetivo principal consiste en tutelar y fortalecer a organizaciones y partidos de ideología afín en territorio europeo, utilizando como ariete principal el debate sobre la seguridad fronteriza y la identidad nacional.
