El panorama judicial se complica para el creador de éxitos televisivos
El aclamado realizador Taylor Sheridan, mente creativa detrás de una de las producciones más lucrativas de la última década, se encuentra en el centro de una controversia legal. Desde su lanzamiento en 2018, la ficción ambientada en Montana se consolidó como un fenómeno global sin precedentes, dando origen a una vasta red de derivados y precuelas que continúan expandiendo su universo en la pequeña pantalla.
No obstante, la estabilidad de esta franquicia podría verse sacudida tras una grave querella interpuesta en los tribunales. La escritora y guionista Lauren J. Salkin ha decidido llevar ante la justicia al responsable de la ficción, alegando que el proyecto televisivo sustrae de manera ilegal los conceptos fundamentales de una obra propia registrada con anterioridad.
Las similitudes que motivaron la acusación legal
De acuerdo con la documentación presentada por la demandante, los hechos se remontan a 2016, año en el que mantuvo un encuentro profesional con la agencia de representación Elevate Entertainment, vinculada a Sheridan. En dicha cita, la autora expuso los detalles de su propuesta dramática de vaqueros titulada Sovereign Nation.
La respuesta inicial por parte de los intermediarios descartó la propuesta bajo el argumento de que el showrunner no disponía de tiempo para nuevos proyectos. Sin embargo, poco después, la cadena Paramount dio luz verde a la producción que catapultaría la carrera de Sheridan a nivel mundial.
La denuncia sostiene que numerosos pilares narrativos de la trama original fueron copiados sistemáticamente. Entre los puntos de fricción destacan “un casino tribal que funciona como centro institucional del poder político y de desarrollo; un enfrentamiento emblemático escenificado en la oficina del presidente de la tribu, situada en el casino, en torno a la expansión más allá de los límites de la reserva”.
Asimismo, la demanda enumera otros paralelismos argumentales como “el uso de terrenos en fideicomiso, la ausencia de restricciones urbanísticas y una estructura de arrendamiento a 99 años como mecanismo concreto para dicha expansión”. Adicionalmente, la defensa legal señala que la creadora sugirió originalmente la incorporación de los intérpretes Danny Huston y Gil Birmingham, quienes terminarían integrándose en el elenco definitivo de la obra cuestionada.
Un conflicto que resolverán los tribunales
El equipo legal de la parte demandante argumenta que las coincidencias superan el marco de las convenciones habituales del género western. “Cuando se comparan objetivamente estas obras, aparece repetidamente el mismo diseño coordinado: las instituciones centradas en el casino organizan el poder político; los mismos mecanismos inusuales de desarrollo urbanístico impulsan el conflicto; escenas paralelas desempeñan las mismas funciones dramáticas; y los mismos actores aparecen en papeles sustancialmente paralelos. No se trata simplemente de convergencias propias de un género compartido. Si se tienen en cuenta también el acceso y la cronología, estos elementos respaldan una sólida inferencia de plagio”, recalca el escrito judicial.
Hasta el momento, ni los representantes legales del cocreador, ni las compañías involucradas como 101 Studios, Paramount o la agencia de representación han emitido comunicados oficiales para fijar postura frente a las graves acusaciones. Corresponderá ahora a las instancias judiciales determinar si existió una apropiación indebida de propiedad intelectual o si las similitudes responden a una mera coincidencia creativa dentro de la industria del entretenimiento.
