Un informe demoledor sobre la ocupación
La organización israelí B’Tselem ha publicado un extenso documento titulado «El proyecto de la eliminación», en el que detalla cómo las políticas aplicadas en Cisjordania buscan desmantelar por completo el tejido social de los palestinos. Tras documentar cerca de 2.000 testimonios, la ONG sostiene que no se trata de abusos aislados, sino de una estrategia coordinada a gran escala.
Las rutinas más elementales, como desplazarse al trabajo, recibir asistencia médica o cultivar la tierra, se han vuelto sumamente peligrosas para los más de 3 millones de palestinos que residen en este territorio ocupado desde 1967. Las restricciones se han endurecido drásticamente desde finales de 2022, coincidiendo con la llegada al poder del actual Ejecutivo ultraderechista.
Mecanismos de asfixia y desplazamiento
El informe advierte que este plan reconfigura Cisjordania para consolidar un dominio israelí permanente, relegando a la población local a una situación de extrema vulnerabilidad. Según la organización, las acciones operan a través de varios frentes interconectados: violencia e intimidación, severas restricciones de tránsito, un asfixiante cerco financiero y la apropiación sistemática de tierras.
B’Tselem recalca que «las acciones de Israel en Cisjordania no son simplemente una serie de violaciones aisladas de derechos individuales y colectivos. Más bien, forman parte de un mecanismo integral de eliminación». Este entramado debilita las instituciones locales, destruye los medios de subsistencia y borra la memoria colectiva de las comunidades afectadas.
La influencia del sector ultraderechista
La investigación apunta directamente al impacto de figuras gubernamentales radicales, señalando que la administración actual otorga recursos públicos y respaldo político a los movimientos de colonos. La ONG recuerda los planteamientos del actual ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, cuyo planteamiento previo ofrecía a los habitantes locales someterse a la supremacía judía, exiliarse o sufrir una dura represión.
Sobre este trasfondo, la organización subraya que «se ha otorgado autoridad, financiación estatal y poder político a actores comprometidos con la expansión de los asentamientos, el avance de la anexión y el desplazamiento de los palestinos», estrechando los vínculos entre las fuerzas militares y las milicias de colonos en el terreno.
Escalada de violencia tras el conflicto en Gaza
El deterioro de la situación en Cisjordania no puede entenderse de forma aislada respecto a los acontecimientos en la Franja de Gaza. Los expertos señalan que la normalización de la violencia extrema en el enclave palestino ha ampliado los márgenes de actuación tolerados por el régimen israelí en los territorios cisjordanos.
Como resultado de esta dinámica, se han incrementado notablemente las incursiones violentas, la destrucción de infraestructuras civiles y el número de víctimas mortales. Entre el 7 de octubre de 2023 y el 30 de junio de 2026, las fuerzas de seguridad mataron a 1.087 palestinos, de los cuales 242 eran menores de edad, de acuerdo con los registros del informe.
Represión institucional y detenciones masivas
Paralelamente a la presión territorial, las autoridades han intensificado el uso del sistema penitenciario como herramienta de castigo colectivo y disuasión. Desde finales de 2023, se han multiplicado las redadas contra activistas, estudiantes, periodistas y cargos públicos, restringiendo drásticamente cualquier forma de protesta o movilización civil.
En este sentido, la organización denuncia que las prisiones se han transformado en recintos de tortura, registrando la muerte de 32 detenidos procedentes de Cisjordania en los últimos tres años. La ofensiva integral pretende doblegar toda resistencia cívica y asegurar el control territorial absoluto.
