El renacer de la navegación fluvial en Colombia
El icónico afluente que atraviesa la geografía colombiana de sur a norte vuelve a capturar la atención internacional. Un influyente medio británico ha puesto el foco en la recuperación de la navegación con fines recreativos, un hito que permite a vacacionantes extranjeros adentrarse en la vasta biodiversidad, la memoria histórica y las expresiones culturales de las poblaciones asentadas en las riberas.
La travesía que despertó el interés periodístico se realiza a bordo del AmaMelodia, una embarcación equipada con 32 cabañas gestionada por la firma operadora AmaWaterways, la cual reabrió esta ruta de navegación en 2023.
Un trayecto marcado por la historia y la gastronomía
La actividad comercial y de pasajeros por este cauce había permanecido inactiva desde 1961, año en el que el emblemático barco «David Arango» —conocido por ser el favorito del Nobel de Literatura Gabriel García Márquez— sufrió la destrucción total a causa de un incendio. Durante décadas, los problemas de sedimentación y los desafíos asociados a la seguridad pública mantuvieron alejadas a las grandes compañías de viajes.
Hoy en día, el itinerario arranca en la ciudad amurallada de Cartagena y se adentra progresivamente en los complejos cenagosos del delta. Durante el trayecto, la propuesta culinaria dirigida por el chef Felipe Arango deleita a los visitantes con preparaciones tradicionales que incluyen lubina, cortes de carne y sopas autóctonas, satisfaciendo principalmente a un perfil de turistas estadounidenses que buscan alternativas a los destinos caribeños tradicionales.
Inmersión cultural y paradas patrimoniales
Una de las primeras escalas del recorrido conduce a los viajeros a San Basilio de Palenque, un enclave fundado por Benkos Biohó en 1603. En este lugar, los visitantes recorren los murales artísticos y las viviendas típicas mientras conocen de primera mano los relatos de resistencia histórica y herencia africana. El guía local Escarli Díaz enfatiza el profundo sentido de identidad comunitaria y el retorno de las nuevas generaciones formadas en el ámbito universitario.
Posteriormente, la ruta avanza hacia localidades como Calamar y Mompox, una joya arquitectónica de la época colonial donde Simón Bolívar impulsó el inicio de su campaña libertadora en 1812. Allí, los turistas recorren construcciones de influencia española y admiran la Iglesia de Santa Bárbara, mientras que los comerciantes de la zona reportan un incremento positivo en la dinámica económica local.
En puntos singulares como Santa Bárbara de Pinto, una población sin antecedentes en la recepción masiva de viajeros, los residentes acogen a los visitantes con muestras artesanales de pesca, la elaboración local de puros y presentaciones de cumbia, propiciando además que los docentes de la zona incentiven a los estudiantes a practicar el idioma inglés.
El viaje culmina en Barranquilla, donde los vacacionantes disfrutan del paisaje urbano y natural desde el Gran Malecón, consolidando la reactivación de una de las arterias fluviales más importantes de Sudamérica.
